Reflexiones heterodoxas | Reflexiones y recuerdos de un 15 de agosto especial

Nardos que son oración en tu andar por San Basilio

¡Qué grande es tu esplendor! Eres. Madre, mi delirio.

Sé Tú, mi Virgen de Acá, la que alivia y da consuelo.

Oye esta voz que te implora, llévame contigo al cielo.

Parece que fue ayer y ya se ha cumplido un lustro de aquel nefasto mes de marzo de 2020 cuando, tras mentir una vez más a la población, y las que quedaban por venir, nos vimos confinados en nuestros domicilios para combatir a un enemigo invisible, aunque mortal, atrozmente letal que se llevó por delante a un número indeterminado de compatriotas, porque las fuentes oficiales se niegan a ofrecer los trágicos datos de la catástrofe. Ya han pasado cinco años de la dolorosa visión de unas calles deshabitadas, ausentes, desalmadas y acobardadas, en las que a las 20,00 h., como dóciles corderitos, la gente se asomaba a los balcones para aplaudir, de forma entusiasta, a esos servidores públicos que, habitualmente son denostados, y hasta agredidos, cuando no responden, “adecuadamente”, a nuestras demandas. Un tiempo de colas interminables, que recordaban los tiempos del racionamiento franquista, la antigua URSS y, más recientemente, de los paraísos terrenales de Cuba, Nicaragua o Venezuela. Tiempo de mascarillas, mamparas, espacio de seguridad y saludos a distancia prudencial, para evitar contagios. Un quinquenio, ya, desde aquella Semana Santa que se vivió de puertas para adentro, con los templos cerrados a cal y canto, con nuestros sagrados Titulares en la soledad más atronadora, algunas estampitas, velas y flores aisladas y anónimas pudimos contemplar en las fachadas de nuestras sedes canónicas, a modo de acto de veneración. Todavía tengo en la cabeza la imagen de aquella médica de urgencias, mi amiga Maribel que, el Domingo de Ramos, tuvo un momento para rezar un padrenuestro, llamando simbólicamente, en la puerta de San Francisco, sede canónica de su hermandad del Huerto. Esa fue, a grandes trazos, nuestra triste y cruda realidad durante poco más de un año, tras el que, poco a poco, la normalidad quedó restablecida, aunque tuvimos que vivir una segunda Semana Santa atípica, en la que realizamos estaciones de penitencia restringidas dentro de nuestros templos y los únicos nazarenos que pudimos contemplar fueron los que, realizados en cartulina, personas anónimas pegaron en las paredes de los alrededores del primer templo de la diócesis y en San Basilio.

Mi amiga Maribel rezando un padrenuestro ante la puerta de San Francisco, en aquel triste Domingo de Ramos de 2020. Foto: Archivo de Maribel Sotelo

Aquel “annus horribilis” se vivió de forma muy particular en la hermandad de Nuestra Señora del Tránsito, la popular Virgen de Acá. A propósito de la próxima celebración de su fiesta grande, mi hermana y componente de la junta de gobierno de la popular corporación de San Basilio, Loli Saavedra, recordaba aquellos 15 de agosto, porque fueron dos, con palabras cargadas de esperanza, porque del dolor -me decía- nace el aliento y del consuelo el agradecimiento, afirmando convencida que, si los momentos difíciles son inevitables, la esperanza siempre es posible. Por ello, si en 2020 todo estaba cerrado, al año siguiente se produjo el milagro, éste, quizás, con más fuerza y evidencia que nunca, pues la puerta de la iglesia se vio abarrotada de hermanos y devotos de María Santísima, en el día de su Asunción a los cielos en cuerpo y alma. Este año no fue posible que la Virgen recorriera su barrio camino de la Catedral, repartiendo amor y consuelo en aquellos tiempos tan difíciles, lo cual no evitó experimentar la certeza de los hermanos de que, ese año, más que nunca, estaba presente en sus corazones, protegiéndolos e iluminando sus caminos de amor y esperanza.

Nazarenos de cartulina en la calle San Basilio durante la Semana Santa de 2021.
Foto: PacoRomán

¿Quién es? ¿Está muerta o dormida? Esta es la pregunta que tantas veces se hacen, nos hacemos, los hermanos del Tránsito, cuando nos acercamos a depositar unas flores, durante la tradicional ofrenda que se realiza todos los años, menos en 2020 que tuvo que ser virtual, coincidiendo con la celebración del festival de los patios cordobeses en el mes de mayo… Ella es nuestra Virgen de Acá, la de su barrio, y reproduce el dogma de la dormición de María, cuyos orígenes se remontan a una tradición oriental antiquísima, que ha perdurado a lo largo de los siglos. Una historia que hunde sus raíces en un monte situado a  unos 9 km. de distancia de la antigua ciudad de Éfeso, en la actual Turquía, es la montaña denominada Bülbül Dag, el antiguo monte Pión, un auténtico remanso de paz, donde se encuentra la que, con el paso de los siglos, se ha perpetuado entre musulmanes y cristianos, como la casa de la Virgen María, la Meryem Ana Evi -en turco-, la Madre María o la Panaya Kaulu, la capilla de la toda pura María, la concebida sin mancha original, y que quien esto escribe tuvo la oportunidad de visitar en septiembre de 2009. En cualquier caso, y a través de cada interpretación o concilio, ¡María vive! La Virgen del Tránsito quiso permanecer, entre aroma de nardos, en esta bendita tierra, en su barrio del Alcázar Viejo, rodeada de los suyos, inmersa en un estallido de color cada primavera, de plegarias silenciosas, de tantas inquietudes y miedos recientes, de noches perfumadas de verano y de tradiciones de antaño… ¡María vive y espera!, ¡María vive y da consuelo!

Flor de flores. Reina del Alcázar Viejo. Reina de nuestras almas, intercede por nosotros.
Foto: PacoRomán

Este año, a pesar del calor asfixiante, la Virgen del Tránsito recorrerá las calles de su barrio camino de la Catedral, rodeada del amor de los suyos, mecida con mimo para avivar los corazones de sus devotos, es la tradición que ha reunido a familias durante tantos años…Y fue Ella, la primera devoción mariana, en salir a la calle, tras la pandemia. María despierta y sale dando luz a la oscuridad… y lo hace quieta y serena desde su Plaza de San Basilio. Como colofón, ya en la intimidad del antiguo templo basilio, sus hermanos y devotos elevarán una última plegaria entonando las estrofas de su himno:

De San Basilio subió,

resplandece y no marchita

por ser del cielo y firmamento

la más bella flor que habita.

Mira mi humilde oración

que, con devoción, suplica.

¡Sálvame, Virgen del Tránsito!

¡Sálvame, Madre bendita!


Foto portada: Vía Lucis celebrado el 15 de agosto de 2021, en la plaza de San Basilio, ante la imposibilidad de celebrar la procesión a la Santa Iglesia Catedral. Foto: Jesús Salmoral Núñez