El suspiro del Ángel, Opinión

Rumores en medio de la tempestad

Suspira inquieto el querubín, deshojando el calendario de los acontecimientos por descubrir, por los rumores que apuntan a que el descontrol es tal en la casa del brillo inagotable, que algunos pretenden entronizar, aunque sólo sea por una primavera, a quien llegó como solución temporal para guiar el barco en medio de la tempestad momentánea, porque temen que la tempestad no amaine, porque son muchos los capitanes que no tienen arrestos para agarrar el timón y porque quien los tiene, sigue esperando una segunda llamada. Suspira deseando que no sean ciertos.

Suspira el ángel, satisfecho aunque sorprendido, porque en algunos rincones siga prevaleciendo la coherencia y el trabajo bien hecho sea valorado como merece en medio de la tempestad. Suspira esperando la inminente confirmación que traerá un regalo precioso para Ella bajo el brazo. Porque mientras los necios despeñan por el abismo de la incompetencia el sueño que un día soñaron en el lugar donde descansan dos reyes, allá donde el sol se convierte cada día en recuerdo, sin necesidad de rancio abolengo, otros llevan forjando un sueño que ya brilla con luz propia por obra y gracia de la constancia y la auténtica sabiduría.

Suspira expectante el serafín por los rumores que apuntan a cambios que sean complemento al gran estreno de la próxima Luna de Nisán. Cambios que podrían nacer, como suele suceder, por el famoso efecto dominó que tantos estragos a veces propicia, y que podría traer, si las sirenas tientan con campanas en medio de la tempestad, sabor a sal, ecos de paz y aroma a compás rotundo y perfecto. A veces la tempestad mejora lo bueno convirtiéndolo en excelente.