Las crónicas de la época hacen referencia a un vino y un aceite de buena calidad, lo que le acabó otorgando a Salteras supremacía en estos productos por encima de los de otras villas próximas. Declarada “Guarda y collación de Sevilla”, la localidad situada a poco más de diez kilómetros de la capital, eximía a los vecinos de pagar impuestos cuando estos cruzasen las murallas de la vieja Híspalis. Tal fue el crecimiento de la población que, a pesar de las continuadas sequías y epidemias, Salteras tuvo un importante repunte demográfico en el siglo XVI. Sin embargo, la peste que tendría lugar en 1649 acabaría provocando un alto número de víctimas que incidiría negativamente en la producción. Se contraería también la economía, que acabaría afectando a las hermandades, organizadoras de los fastos en honor a la patrona.
Las calamidades arreciaban y decidieron, por tanto, que la Virgen tuviera su fiesta el día 2 de febrero, cuando se conmemora la presentación de Jesús en el templo. Las reglas lo permitían, así que una de las celebraciones más arraigadas de Salteras cambiaba de fecha dejando el caluroso verano y asentándose en una tarde de menguadas horas de sol. En cuanto al Corpus Christi, dado que su celebración suele coincidir con la recolección de cereales, determinaron escribir a Roma con la finalidad de obtener el beneplácito por parte de la Santa Sede y poder así cambiar esta fecha por la del 15 de agosto, con el objetivo de que pudieran asistir a los cultos los vecinos de la localidad, quienes en junio estaban ocupados con las tareas agrícolas.
Obtuvieron respuesta afirmativa, a través de un privilegio eclesiástico, a mediados del XVII, datando de esa fecha el cambio de la procesión de Jesús Sacramentado, de junio al quince de agosto. Ya en el XVIII decidieron que Nuestra Señora de la Oliva formara parte de la procesión. Aunque llegaron a formar parte del cortejo San Sebastián, patrón de la localidad, y Santa Ana, hoy en día se encuentra conformado por tres pasos: la Custodia, la Virgen de la Oliva y Dulce Nombre de Jesús, obra de autor anónimo.
Del once al quince de agosto tienen lugar las ferias y fiestas de la localidad, precisamente en honor al Corpus Christi, una procesión que recorre las calles de este pueblo del Aljarafe el mismo día de la Asunción de la Virgen. Después de que la Custodia entre en su templo y los sones de dos de las bandas más sobresalientes del panorama musical deleiten a los asistentes, un castillo de fuegos artificiales pondrá punto y final a una celebración donde Jesús Sacramentado y Nuestra Señora de la Oliva conforman el núcleo devocional de Salteras.
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