Miguel Ángel González Jurado es uno de los imagineros más destacados de la ciudad de Córdoba, con importantísimas obras salidas de su gubia que procesionan en la Semana Santa de la ciudad de San Rafael, como el Señor de la Fe de la Sagrada Cena, la Esperanza del Valle, La Caridad, La Presentación o la Virgen de la Salud, entre otras obras esenciales.
El imaginero cordobés de adopción -puesto que nació en Stuttgart, Alemania- ha presentado este domingo en la Parroquia de San Nicolás un nuevo Belén que ocupará un lugar de privilegio en el retablo del templo, sede canónica de la Hermandad de la Sentencia. Se trata de una obra de 1.40cm en madera tallada, dorado en oro de ley con ricos estofados en temple al huevo de Óscar Soria, pinturas de Manuel Cubero y policromía de Lourdes Cadena de Llano, con el dorado de los hermanos Castillo.
En declaraciones concedidas a este medio por parte del prestigioso artista, que se muestra muy agradecido con la Hermandad, Monseñor Don Antonio Evans y la familia Salamanca, se trata de un trabajo que ha sido difícil de llevar a cabo debido a las altas expectativas creadas por el propio autor, merced a la enorme ilusión que tenía en el encargo. Jurado ha tratado de ejecutar una obra cargada de unción hecha no del hombre para el hombre, sino del hombre para Dios.
En la escena se puede contemplar una familia que trata de transmitir amor, que es la belleza que se perfecciona en Dios, y que a la vez es camino hacia la divinidad. La intención del imaginero cordobés ha sido la de que quien contemple la obra sea consciente de ello, y el Belén se convierta, así, en un vehículo más para nuestra fe.
Cabe destacar la trayectoria del Miguel Ángel González Jurado que naciera en Stuttgart, Alemania, en el seno de una familia emigrante, siendo cordobés de adopción y sentimiento, ya que vuelve a España a muy temprana edad. A los doce años, se matricula en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos “Mateo Inurria” de Córdoba, en las asignaturas de Dibujo y Modelado, compaginando así sus estudios artísticos con los de Bachiller que lleva a cabo, sucesivamente, en los Institutos Séneca, y Levante.
También por aquellos primeros años, y en sus vacaciones estivales, Miguel Ángel, frecuenta un taller ubicado en la calle de la Feria dedicado al dorado y a la restauración, a pequeña escala, propiedad de los hermanos Camacho, y es, precisamente allí, donde toma su primer contacto con los materiales, los instrumentos y las técnicas.
De este contacto y de los conocimientos que Rafael Rivera, hijo del imaginero y restaurador sevillano José Rivera, le va aportando al incipiente artista, se va a ir conformando la mentalidad imaginera del joven González Jurado. De esta primera etapa escolar reconoce Miguel Ángel la huella dejada en su formación por profesores como Antonio Gallardo retratista, y Rafael Rivera; éste le inicia en aspectos concretos de la imaginería, de manera extraescolar.
Desde 1984 hasta 1988 trabajó en el taller del famoso Luis Álvarez Duarte. Durante su estancia en la capital hispalense asiste también, a clases en la facultad de Bellas Artes, interesándose asimismo, por las labores de restauración, policromía y modelado, profundizando, sobre todo, en el aprendizaje de las nuevas técnicas en dichas tareas. Paralelamente conoce otros talleres de la capital andaluza, mostrando un especial interés por el de Juan Ventura, aunque en ningún momento trabaja como alumno en ellos.
Persona, González Jurado, de trato amable y cordialidad exquisita, posee una refinada sensibilidad, revelando desde sus inicios unas especiales aptitudes para la imaginería.





