Santa Marta solicitará una calle al Ayuntamiento

La hermandad de Santa Marta ha decidido solicitar al Ayuntamiento de Sevilla una calle para la Santa, según el acuerdo adoptado por la Junta de Gobierno de la corporación, reunida en Cabildo de Oficiales el pasado 9 de abril, según ha anunciado la hermandad mediante una nota informativa difundida a través de sus medios oficiales de información. De este modo la hermandad pretende materializar la indiscutible devoción que la ciudad de Sevilla profesa a esta figura esencial del Evangelio y de la iconografía de la Sevilla cofrade, que da nombre popular a la cofradía hispalense.

La imagen de Santa Marta fue encargada por la primera Junta de Gobierno de la Hermandad al inmortal imaginero Sebastian Santos, haciendo constar en el contrato la cláusula “Que pueda salir en gloria y pasión”, idea que Santos plasmó a la perfección en esta escultura, cuya fisonomía completa, de una belleza y serenidad exquisita deja vislumbrar tanto la cercanía de la Santa con el Redentor en su casa de Betania, así como los momentos dramáticos y cruciales de la Pasión, en cuyo misterio se integraría más adelante.

Sebastián Santos logró, pues, magistralmente la doble “funcionalidad” de esta efigie: tanto para recibir veneración letífica como una de las Santas más querida por la devoción popular, como para procesionar en el fúnebre Misterio de la Pasión que la Hermandad anhelaba.
La imagen de Santa Marta es una excelente obra de Sebastián Santos, con la que demostró su versatilidad y amplia maestría para tratar con acierto cualquier tema del arte sagrado. Esta efigie hagiográfica de vestir es admirable por el suave modelado de su rostro, con una mirada certera y la inconfundible nariz de raíz hebraica, enmarcado por el negro cabello que se recoge tras las orejas. Las manos aparecen con las uñas desgastadas por el servicio doméstico, y los pies, calzados con sandalias, simulan un leve caminar por los senderos de Judea en pos del Redentor, al que acompañaría, sin duda, hasta el Sepulcro.

La sagrada imagen porta en sus manos durante todo el año los atributos característicos de su iconografía, según “La Leyenda Dorada” de Jacobo de la Vorágine: el acetre del agua bendita en la derecha y el hisopo en la izquierda, que son trocados por los tres clavos del Redentor en el paso procesional para la Estación de Penitencia.