El candidato Santiago Álvarez continúa desgranando paulatinamente los proyectos que pretende llevar a cabo en caso de ser elegido por la asamblea de hermanos de la corporación macarena, como máximo responsable de la corporación de la Madrugá. Una de las propuestas más llamativas de las últimas horas, hace referencia a la recuperación de una estampa que tiene su origen en el siglo XVII que se perdió por las circunstancias del destino.
En 1624 se incorporó un nuevo capítulo a las reglas corporativas de la hermandad de la Macarena en el que se indica cómo realizar la estación de penitencia, que lleva por título “del modo que han de guardar los hermanos cofrades y cofradas quando todos juntos en su cofradía y hermandad salieren la semana santa a andar la estacion con las demas cofradias“.
En este capítulo se especifica que “(…) luego se seguirá el estandarte el cual llevará el escribano de la dicha Cofradía, y luego seguirá la cera que fuere acompañando el santo Christo de la dicha cofradía: el cual lo han de llevar en la forma siguiente, que es con un alcarcas y un velo de resplandor por respaldo». Esta imagen de Cristo crucificado se quemó en el incendio de la parroquia de San Gil de 1936.
El primer viernes de Cuaresma del año 2005 se estrenó una cruz alzada, posteriormente llamada Santo Cristo, realizada por el escultor Fernando Murciano Abad, realizado en madera de cedro en el año 2005 , es una excelente reproducción del antiguo Crucificado que poseía la Hermandad obra del escultor Pedro Nieto en 1630, y que formó parte del cortejo penitencial de nuestra Hermandad hasta el siglo XVIII. En este sentido, Santiago Álvarez propone recuperar esta añeja estampa, usual en otras épocas y que en la actualidad queda restringida a un reducido número de imágenes en toda la geografía nacional.
Cabe recordar que, tal y como explica Gonzalo Lozano, en Hombres de Dios bajo las trabajaderas, la hermandad de la Macarena se fundó en torno a la imagen de un Crucificado a finales del siglo XVI, en la iglesia conventual de San Basilio por los hortelanos de la zona, siendo inicialmente la imagen del Crucificado de papelón, y tomando a la advocación de la Esperanza (casualmente era la patrona de los Basilios, que eran los inquilinos del templo donde se estableció la hermandad) para la imagen mariana. Inicialmente la hermandad realizó sus primeras estaciones penitenciales acompañando sus cofrades a la hermandad de la Humildad hasta que en el año 1624 comenzó a realizarla en solitario, con sus titulares, el Crucificado y la Virgen de la Esperanza. En el año 1630 la Hermandad contrató con el escultor afincado en Sevilla Pedro Nieto la hechura de la imagen de un nuevo Crucificado para sustituir al deteriorado Cristo de papelón, y dar más realce a su desfile penitencial.
Corría el año 1653 cuando la Hermandad decidió trasladarse hasta la vecina parroquia de San Gil, instalándose con sus imágenes en su capilla propia. Tan sólo un año después, en 1654, la Hermandad redactó nuevos artículos para sus reglas incorporando el título de la “Injusta Sentencia de Cristo”, encargando al escultor Felipe Morales Nieto la talla del nuevo titular de la Hermandad, la imagen del Señor de la Sentencia. Se tiene constancia de que en el año 1658 la Cofradía salía con tres pasos: el Cristo de la Sentencia, el Cristo Crucificado y la Virgen de la Esperanza, según las cuentas que en el citado año presentó el Mayordomo de la Hermandad D. Juan de Lineros y Bravo. Desde la Semana Santa del año 1720 dejó de salir en el cortejo el paso del Crucificado. La imagen del Crucificado irá cayendo paulatinamente en el olvido, permaneciendo en la capilla de la Hermandad en la iglesia de San Gil, hasta la trágica desaparición del año 1936.
Cristo del Amor, esta era la advocación del antiguo titular de la Hermandad de la Macarena. El Cristo era obra del escultor Pedro Nieto (1630) desapareció en el incendio de la parroquia de San Gil el día 18 de julio del año 1936, que era la sede canónica de la Hermandad entonces.





