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El Rincón de la Memoria, Sevilla

“Semana Santa de ayer”, una exposición para el recuerdo

Si hoy en día los más jóvenes han oído hablar de MUNARCO, contarles las antológicas muestras que organizaba la desaparecida Caja San Fernando puede terminar provocándoles que rápidamente accedan a los medios de comunicación al menos para divisar imágenes sobre unas exposiciones que durante los años ochenta y noventa hicieron los deleites de los cofrades.

“Semana Santa de ayer” fue el título de una muestra que, organizada por la obra cultural de la Caja de Ahorros San Fernando —la primera con Luis Becerra al frente—, arrancó el 26 de febrero de 1985 en la sede que la citada entidad tenía en la Plaza de San Francisco. El acto inaugural, que contó con la asistencia del arzobispo Carlos Amigo, fue amenizado por la banda de Tejera, lo que ya indicaba el nivel de una exposición a la altura de las más recordadas. En esta edición, la muestra estaba protagonizada por enseres e imágenes que habían formado parte de hermandades sevillanas.

Dividida en tres áreas, bordados, imaginería y orfebrería, la primera de ellas era la más extensa. Y dentro de este capítulo, abundaban las obras de Rodríguez Ojeda. El manto procesional de la patrona de Cantillana, adquirido en 1929 que perteneció a la hermandad del Prendimiento fue una de las grandes joyas que pudieron contemplarse. Desde Jerez de la Frontera llegó, proveniente de archicofradía del Silencio de Nuestro Padre y Jesús de las Penas, María Santísima del Desconsuelo y San Blas el palio y manto que perteneció a la hermandad de la Amargura, mientras que desde la hermandad de Nuestra Señora del Mayor Dolor en el Paso del Ecce Homo llegó el antiguo manto que lució la dolorosa de San Bernardo, una pieza diseñada por José Tova Villalba. Otra de las grandes piezas del bordado llegaba desde Madrid, propiedad de la viuda de Banús, el palio que perteneció a la Esperanza Macarena, y que dio origen al llamado “estilo macareno”. En 1960 la gaditana hermandad radicada en la Iglesia de la Virgen de la Palma prestó el palio, también de Rodríguez Ojeda, que antaño sacaba la hermandad de los Negritos. La Macarena hizo lo propio con un paño mortuorio. La sección de bordados contó también con el antiguo palio y manto de la hermandad de la O realizado por las hermanas Antúnez —en propiedad de la corporación del Santo Entierro de Jerez de la Frontera— y dos obras de Hijos de Olmo, como el antiguo palio que perteneció a la Virgen del Socorro —en Carmona— y el palio de la Esperanza de Triana que hoy continúa cobijando a la dolorosa de la hermandad de la Buena Muerte de Ceuta, y que pudo contemplarse durante la procesión extraordinaria que tuvo lugar el pasado año en la ciudad autónoma. Las piezas más desconocidas —fundamentalmente por la escasez de obras que se conservan de sus autores— fueron el antiguo manto procesional de la hermandad de Pasión, adquirido en 1928 en Ronda y que luce Nuestra Señora de los Dolores, obra de Emilio Salvador, y el manto de Joaquín Díaz que perteneció a la hermandad del Amor. Completaron este capítulo obras de Carrasquilla, las hermanas trinitarias y un importante legado de desconocida autoría.

En cuanto a la imaginería, especial atención a las obras pertenecientes a corporaciones extintas. Estuvieron presentes el crucificado del Socorro, hoy en la trianera Parroquia de Santa Ana, desde donde llegó la dolorosa del Buen Viaje, la otra titular de una corporación a la que pertenecieron fundamentalmente maestres y maestros de naos; también la Virgen del Camino, hoy en San Nicolás. Los visitantes pudieron contemplar a la antigua titular de Santa Cruz, hoy en Bonares, obra de Pizarro, de quien también estuvo presente la antigua Virgen del Baratillo, dolorosa actualmente de la hermandad de la Vera Cruz de Villalba del Alcor. Del Viso del Alcor llegó el antiguo crucificado que estuvo en San Martín y, regresando a Sevilla, el San Juan de los Panaderos y los antiguos titulares de la Bofetá, que pueden visitarse en el Beaterio de la Trinidad.

Por último, en la orfebrería sobresalieron dos importantes piezas, como la corona que porta Madre de Dios de la Misericordia en Jerez de la Frontera, que ejecutase Gabriel Medina, adquirida en 1970. Realizada en metal plateado, de estructura clásica, formó parte del ajuar de la Esperanza de Triana, salió del taller en 1937. En cuanto al orfebre podemos encontrar otras obras suyas, como las jarras en plata de ley que se encuentran en el palio de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso. La otra de las piezas que más llamó la atención, el palio realizado en plata rould, de Isaura, con una airosa cornisa que cobijó a la Esperanza Macarena y que adquirió en 1908 la hermandad de Nuestra Señora del Mayor Dolor, de Aracena, que volvió a la basílica para el besamanos de la dolorosa en 2014.

La exposición, que mostró en su mayoría enseres que no residen en la ciudad e imágenes que tuvieron un pasado de esplendor, fue todo un éxito, dado que podrían verse importantes piezas que salieron de Sevilla y que hoy en día siguen siendo imprescindibles para entender la historia del bordado, la orfebrería y la piedad popular de Sevilla.

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