Enamorada de tu declaración de amor

Lo tengo que reconocer. Y quiero gritarlo a los cuatro vientos: ¡ESTOY ENAMORADA DE TU DECLARACIÓN DE AMOR! Una declaración pura, sencilla y auténtica. Una declaración que emana desde lo más profundo de tu ser.

Y enamorada porque siento ese amor que tú. Ese amor que a veces hasta te hace perder la cabeza o hace hasta que te duela el corazón. Enamorada porque me recuerda el armario de la casa de mi madre. Esa casa a la que vuelvo siempre cuando se siente la primavera acariciar nuestra piel.

Enamorada porque en mi armario encuentro mis manoletinas negras y mi hábito de pureza y penitencia. Mi cubrerrostro que me da ese anonimato para vivir mi particular día de oración. Enamorada porque en él también se hallan los recuerdos de mi niñez entre castañuelas y tacones. Mantones y batas de colas. Tardes de taconeos en la escuela de Antonio Mondéjar.

Enamorada porque me traslada a mis vivencias del Rocío. Ese Rocío que guía cada paso que doy en mi vida y me alienta a caminar un sendero de sueños. Enamorada porque María, en su Purísima Concepción busca con al Fruto Bendito de Vientre, como lo busco entre la luz del sol que se refleja cada mañana de primavera en mi ventana.

Enamorada porque me evoca el mes por excelencia de mi tierra. Sus colores, sus olores, sus paisajes… Enamorada de tu declaración de amor, porque la hago mía desde la distancia. Enamorada de tu declaración de amor porque tu sentimiento es el mismo que sale de mi pecho.

¡Enhorabuena!, pero sobretodo ¡gracias!, por hacer que me sienta tan reflejada en una obra y que me estremezca cada vez que lo contemplo.