Opinión, Sendero de Sueños

Sendero de sueños | Esa niña que se encontró con la Paz de su Esperanza demasiado pronto

Hoy, día en el que se celebra la Festividad de la Virgen de la Paz, todos a mi alrededor suben fotos de la Titular de mi Hermandad. La bella Dolorosa de Martínez Cerrillo que es señora de nuestros corazones. Paz y Esperanza. Su nombre. Sin embargo, una paz que no han encontrado y una esperanza que no pierde una familia de Sevilla a la que hace catorce años le cambió la vida.

Hoy, sólo parece un mal recuerdo de muchos. Muchos que hace años se partían el pecho pidiendo y pidiendo. Hoy, más de una década después, lo han echado en el cofre de los recuerdos. Yo no.

Recuerdo perfectamente donde estaba. Como me enteré y como ante la impotencia, desde la Comarca de Los Vélez, concretamente en Oria (Almería), recé y recé hasta quedarme dormida por Marta y su familia. Como cambió mi perspectiva de la vida. Como ocupaba las conversaciones con mi madre cuando la llamaba por la noche.

Recuerdo como pedí que sus padres encontraran en la mirada de la Esperanza el consuelo necesario para sobrellevar esa cruz. Que encontraran la paz en ese corazón que habían roto unos desdichados niñatos, que a pesar de «haber madurado» siguen en sus treces.

Madre, sólo te pido paz para esa familia que cada día lucha por seguir viviendo, por seguir luchando en este mundo tan cruel, donde una injusta sentencia no mermó la Esperanza en su lucha.

Perdón, hoy mis palabras no van para Ti. Van para ella, para esa niña que se encontró con la Paz de su Esperanza demasiado pronto.