Señor don dinero, buenas noches. Ya le llega su nombramiento, porque le llegará, ya se lo digo yo. Hay tanta gente asqueada que no va a pisar aquello que ya no es aquello y que tanto cuando era aquello amó, que no van a hacerle sombra, y menos, a su dinero.
Nombramiento encubierto por un momento de festividad, pues se nos viene el gran acto que toda Hermandad tiene en su historia, fuera de aniversarios y demás. El acto mayor. Y ahí, ahí le van a colocar su nombramiento, entre el atontamiento y quizá la vista de los hermanos puesta en ese acto, para que casi ni se enteren algunos. O quizá, sea el nombramiento para dicho acto, para como no, aparezca el señor don dinero, con nombramiento, pero también y como no, con su dinero.
Le van a coronar quizá por una corona, le van a agasajar entre las masas, masas aquellas que ya no son las que estaban cuando aquello era aquello y aquellos que estaban en lo que antes era aquello ya no serán masa, ni serán nada, pues el señor don dinero los echó de aquello que ya no es aquello.
Palmas de palmeros, vítores de victorianos, abrazos de abrazadores, que no sienten aquello en lo que se haya convertido aquello que era aquello, pero claro, aquellos que lo van a hacer posible, o no son aquellos que eran cuando aquello era aquello, que seguramente puede sea así, o quizá, ya no se reconozca a aquellos que hacían posible que aquello, fuera aquello. Ahora han hecho posible todo lo contrario, aquello que era aquello ya no es aquello, pero sea lo que es ahora, siempre anda pendiente y en manos del señor don dinero, por eso no se preocupe, quizá sea lo único que no ha cambiado junto con los Titulares, que si son los mismos de cuando aquello era aquello.
Y en estas estamos señor don dinero. Intentar buscar cualquier parecido entre aquello cuando era aquello, y aquello en lo que ahora estamos, es tan falaz como buscar sentimientos en los euros que se recogen a puñados en bolsas de basura entre copa y copa en una Cruz de Mayo. Tan complicado, como hacer cambiar de parecer a aquellos equivocados, que piensan que gracias al señor don dinero somos lo que somos, aunque si estamos como estamos gracias a él, eso si lo consiguió el dinero, el dueño del dinero, y los palmeros y gente desconocida, que llegaron de no se sabe donde para aplaudir al dinero mientras se marchaban aquellos que habían engrandecido, criado a sus hijos, casado, esforzado hasta la saciedad, por aquello cuando era aquello.
Espero que el nombramiento sea por todo lo alto, se lo digo sinceramente, no en vano, nos estamos jugando tener plata por oro, aunque no es la primera vez que el dinero ha sido de monedas de chocolate cuando había que gastar y hacer algo realmente bueno, usted lo sabe bien, que las baratijas son más baratas que la calidad, y el señor don dinero ha dado, pero también escatimado.
Lo único lastimoso es que usted se vaya a equiparar a hermanos que han dado tanto, por supuesto no ha sido dinero, y no le voy a explicar qué ha dado ese hombre que en sus tiempos fue carnicero porque no entendería usted qué es más valioso que el dinero. Ese que ahora ya disfruta de aquello, aunque ya no sea aquello, y lo hace con su gran señora, esa que no se va a poder equiparar con usted en nombramientos, puesto que no tenía dinero, y porque claramente en aquella votación, ya no estaban muchos de aquellos que estaban cuando aquello era aquello.
Sin más, solo me queda desearle que disfrute usted de su momento, de otro gran momento más, lo que le ha dado la gente al señor dinero por tener dinero, aunque ya lo decía Sabina, “era tan pobre, que no tenía más que dinero”… Pues eso, no espere un abrazo, no espere una enhorabuena dada con el corazón, serán frías y con la tensa espera de ver quién y cuando le hace la petición, si no se la han hecho ya, de que el señor don dinero ponga su dinero.
Los que no tenemos dinero, pero si el recuerdo del exterminio que se realizó porque llegaba el señor con su dinero, no creo que celebremos nada, pero no se enorgullezca, tampoco tendremos ningún pesar, pues como le digo, las cosas dolían, pero ya están todas las heridas curadas, paso a paso que se da, aquello que algún día fue aquello, ya no es aquello, aunque estemos hablando de la mía, la de este, aquel, estos y aquellos, nuestra Hermandad.





