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El Capirote, Opinión, Sevilla

Sin medida

Me encontré el otro día con tres bandos anunciadores. A la Navidad le está sucediendo como al mes de mayo con las cruces y nadie parece estar dispuesto a ponerle coto. Sin salir del mismo barrio las charangas, los carteros reales, la ausencia de público en muchas de las calles, la cara de los niños que presenciaban esta escena, un poema. Confusos, tanto como cuando el pasado Martes Santo buscábamos a San Esteban de regreso a su templo.

Han crecido tanto estos actos que se desborda la ciudad y ya hay quien piensa que hasta en un futuro veremos un paso como el que vimos en Jerez de la Frontera con los Reyes Magos inclusive. Una ocasión extraordinaria que parece ir camino de tener su representación aquí. No sería extraño dada la coyuntura.

Después de Semana Santa nos encontramos con el universo de las glorias, pero también hay un mes de mayo donde han crecido las cruces sobremanera y a finales de año ya se van sumando los pasos con el Niño Jesús… Y menos mal que en verano la ciudad viaja en masa a la playa, porque se ha llegado a una época en la que prácticamente no hay espacio para las no procesiones. Solo en este 2019 tendremos unas cuantas extraordinarias y se van sucediendo las coronaciones canónicas a un ritmo tal que no sorprende que algunos crean que han perdido el valor que se les suponía. Todavía no se ha coronado a la Virgen de los Ángeles y ya hay quien piensa en qué dolorosa será la siguiente en sumarse a la lista, ya de por sí extensa, de las imágenes marianas coronadas de la ciudad.

Se pierde el sentido de la medida y se pierde, por tanto, la noción del tiempo. Uno parece vivir en una Semana Santa permanente, o mejor dicho en un año más donde hay procesiones en cada esquina. Tras la trasera del sillón de Baltasar no solamente esperan las cruces de guía sino también los rosarios, ya sean vespertinos o matutinos, las extraordinarias, las glorias, las procesiones de impedidos con el Santísimo cuyas representaciones suman más público que el que hay en las aceras. Y si uno sale a evangelizar, ¿qué sentido tiene hacerlo cuando las calles están vacías? No hay más que acercarse a las procesiones con el Santísimo – las más importantes – para comprobarlo.

No solo han crecido estas o las cruces, contamos con más procesiones de gloria y las de penitencia han extendido la Semana Santa a todo el año con los cultos, sobre todo, a las dolorosas, que concentran más del 75% de las procesiones extraordinarias que se celebran en la ciudad. Estos datos pueden también servirnos para abordar cómo están creciendo las procesiones en Andalucía. Una importante producción se está viviendo en el sur, donde proliferan imágenes para nuevas hermandades.

España, el tercer país con mayor abandono de cristianismo de Europa, solo por detrás de Noruega y Bélgica, tiene en el sur un importante freno al laicismo en son las hermandades. Pero, ¿somos conscientes de lo que significa el culto externo de una hermandad o nos hemos acabado acostumbrado a ver otro paso más en la calle? A pesar de tanto culto externo, no es Andalucía la comunidad autónoma más creyente. Se ve superada por otras como Aragón, Galicia o Canarias. Y nadie se replantea si tanta desmesura acabará por romper ese dique de contención que aquí despliegan las hermandades.

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