Existen en la nómina de nuestras corporaciones varios tipos de cofrades, de sobra conocidos por todos y que poco a poco iré describiendo en esta sección de cruce de gallardetes, alternando con otros artículos de opinión.
Me gustaría comenzar destacando a esos cofrades que son hermanos fundadores de nuestras corporaciones. Da igual que nuestra Cofradía tenga 400 o 500 años de historia o incluso 100, pues siempre, en el momento más inoportuno, en vez de encontrarnos con ese hermano empático que ayuda, nos encontramos con el hermano que lo hace todo difícil.
Generalmente el hermano fundador aparece el día clave como es el día de la Estación de Penitencia, el día de la fiesta de estatutos o en algún evento extraordinario de calado, pues sino es de suma importancia, no va. Estos hermanos fundadores, llegan por lo general con el tiempo justo a los actos, asaltando los protocolos y normas establecidas, para hacer lo que les parezca.
¿Y con qué potestad reclaman? Pues que son hermanos fundadores y que por lo tanto tienen derecho a todo. Derecho a ir en el sitio que estimen debajo de un paso porque allí fueron toda la vida (da igual que el de adelante le saque 40 cm de hombro), derecho a reclamar un enser para algún familiar o situarse en el tramo de nazarenos que estime oportuno según su interés.
Los hermanos fundadores, se sientan en los primeros bancos porque ellos lo valen y no entran en entendimientos, pues suelen dejar las cosas bastantes claras: o se sientan allí o se dan de baja. Los hay también, quienes chantajean a los varones apostólicos o directos con esa famosa frase de: tenía pensado hacer una donación importante, pero visto lo visto…..
Así son nuestros queridos hermanos fundadores, destacando incluso quienes han estado en juntas de gobierno y saben del trabajo que conlleva sacar las cosas hacía adelante y no entienden cuando reclaman algo que saben que no es viable.
Y yo me pregunto ¿Es necesario aguantar tanto? Pues no. Evidentemente todo el mundo merece un respeto, teniendo claro que siempre hay que sumar, pero no a cualquier precio. En su mayoría, estos denominados hermanos fundadores, que ninguno fundó nada, más bien crean malos rollos en situaciones complicadas, poniendo palos a las ruedas y contaminando el ambiente que tienen a su alrededor.
Termino este breve artículo de opinión llamando un poco a la conciencia de todos, para que de manera didáctica, entre todos mejoremos nuestra manera de ser, en beneficio de nuestras Cofradías y Hermandades y si hoy nos quejamos de encontrarnos con ese tiempo de cofrades, que por favor, nunca hagamos eso cuando vayamos nosotros a algún sitio.





