Avanza inexorable el calendario que se descuenta mentalmente a medida que avanza la primavera camino de Pentecostés, mientras las diversas hermandades que laten y respiran por la Virgen del Rocío ultiman los detalles y presentan las novedades que materializan cada uno de los sueños que nacen en las entrañas el rociero y concluyen a la orilla de la Reina indiscutible de Almonte.
Con la ilusión de los niños que estrenan su primer camino, la Hermandad del Rocío de Montoro, ahijada de la filial de la tierra de San Rafael, ha presentado su primera insignia corporativa. Una pieza en cuya confección han participado tres contrastados artistas cordobeses. Se trata del nuevo Banderín de la Hermandad, la insignia que representará oficialmente a la joven Corporación en todos los actos en los que participe y que, tal y como la propia Hermandad ha precisado en el comunicado emitido al efecto, «será la seña de identidad de un pueblo y de una Hermandad que reza unida a la devoción de la Virgen del Rocío».
El Banderín es una pieza diseñada y confeccionada en los talleres de bordado cordobés Francisco Pérez Artés, la imagen de la Virgen ataviada con las «Ráfagas de Rayos» es obra del artista y platero Manolo Rosa y la vara cincelada con terminación en pica ha sido realizada en el taller del orfebre José Navarro; ambos también cordobeses. Una pieza única que aumenta el patrimonio de esta reciente Hermandad que continúa su metafórico peregrinar camino del día en que se convierta en filial de pleno derecho, la sexta filial de la Diócesis de Córdoba.





