Cruz de guía, 💙 Opinión

Un año para el soñado estreno

Otro Rocío más. El segundo envuelto en la añoranza de los tiempos pre-pandemicos aunque mejor que el del pasado año, y parece que se ha vivido una eternidad desde aquel primer regreso desde la tierra prometida onubense. Qué dos años más largos. Una penitencia que transformó la luz del nombramiento de la última Hermandad Filial, la de Linares, en la oscuridad de aquella triste primavera en la que no sonaron las flautas y los tambores rocieros. Fue un 23 de marzo del llamado «año de la pandemia» cuando la ilusión de aquella recién nombrada Hermandad Filial de Nuestra Señora del Rocío de Linares se truncó por completo tras más de 20 años soñando con el momento de portar el bello Simpecado rojo hasta los pies de la Reina de las Marismas. Solo quedó el consuelo, la reflexión personal, la espera, la renovación de la ilusión, la esperanza y desesperación ante el desconocimiento de la evolución de una enfermedad totalmente desconocida, una mezcolanza de sentimientos maquillados por la intermitente alegría de buenas nuevas como la forja de la tan ansiada carreta que portará al Simpecado con los motivos más identificativos de la ciudad; minas y estrellas, y el homenaje por el gran trabajo realizado por esta insigne Hermandad de Gloria.

Un año después, y sin Romería de nuevo, la Corporación continúa viviendo en un sueño que comenzó un 3 de diciembre, en el instante en el que la Hermandad Matriz de Almonte adelantara el nombramiento de la Cofradía linarense como Filial 125, y que lucha por salir de esta vorágine de pesimismo con la mirada puesta en el próximo año. Una lucha que ha sido reflejada en la espectacular celebración del Domingo de Pentecostés en el que ha tenido lugar la Santa Misa Conmemorativa de la Romería con la presencia del Sacerdote rociero, Manuel Ceacero, y el Rezo del Santo Rosario al Simpecado linarense, protagonista de un extraordinario altar adornado con dos largas cortinas flanqueadas en la parte superior con el anagrama de la Virgen. Acto que también ha contado con la intervención del Coro Rociero «Voces del Señorío de Ibros» y conla veneración de decenas de fieles, así como, de Hermandades que se han acercado a la Iglesia de Santa Bárbara. Y todo ello a la espera de la finalización del precioso proyecto de carreta en el que muchas personas han aportado su granito de arena que les ha sido reconocido con la entrega de la papeleta del peregrino por parte de la Hermandad.

Todo suma para achicar la espera de un nuevo Rocío linarense de Esperanza bajo la luna de Doñana y la mecía de los pinos al son de las flautas, guitarras y tambores. Un año para el soñado estreno. ¡Sueña Linares!

Foto: Hermandad del Rocío de Linares

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