Como se llamaría hoy, soy una de las personas amante de lo vintage. Sí, pudiera, estas líneas serían escritas a tinta con una estilográfica (pluma) en un papel; en cambio, soy consciente, que tal práctica se encuentra en casi desuso; para coleccionistas y para aquellas personas amantes de las letras y la escritura, tarea que hoy día pocos hacen porque en líneas generales, el ciudadano corriente no escribe, tan solo es bombardeado, masificado, atestado de noticias, opiniones de toda clase, y sobre todo navega tras navegar por internet; de la misma manera, si plasmo todo lo que pretendo expresar lo plasmaría en un papel, y no llegaría a absolutamente nadie, y no conseguiría un comienzo.
No poseo grandes pretensiones con el comienzo, ni enaltecerme, ni enorgullecerme, porqué hay quien posee el arte de la escritura muchísimo mejor que yo. ¡Cuantos y cuantos grandes escritores ha habido a lo largo de la historia de la Humanidad! ¡Y cuantos y cuantos son mejores que mi persona! Tan solo, intento transmitir, como mejor pueda, con lo que estoy denominando un comienzo, y se trata de la humilde cosmovisión de un católico, con un pequeño matiz, que me hago muchas preguntas y busco respuestas a nuestra época, a la vida, al mundo,… y las encuentro en nuestra Sagrada Religión. Y, como católico significa universal, y el movimiento cofrade está intrínsecamente en mí, así como otras realidades y movimientos eclesiales.
Al leerme, no esperes que manifieste grandes discursos acerca del movimiento cofrade en concreto. He comenzado, porqué hoy más que nunca hace falta apologetas (defensores) de nuestra fe católica, y hago un gran llamamiento a todos aquellos que pudieran contribuir a ello: a la defensa de la fe y del catolicismo en nuestra sociedad y mundo. Evidentemente, siempre y cuando se esté bien formado y no se “haga teología de bar”, refiriéndome con esta expresión cuando estas tomando unas cervezas, copas o manteniendo relaciones sociales con otras personas, y curiosamente sale a la luz, inconscientemente, pero en realidad es consciente, porque está intrínsecamente en el ser de las personas, el asunto de la religión y cada cual da su opinión y su parecer infundada y sin base sobre la religión, y no en concreto de la católica sino lo que ellos piensan, creen, han escuchado o le han contado lo que es la religión. La mera y con perdón, las estúpidas habladurías y opiniones no cuentan. Respetables por supuesto, pero casi siempre, por no decir siempre, erróneas.
El apologeta debe de ser una persona estudiosa de la religión católica verdadera y una persona de oración. No hay en concreto herejías, como en tiempos pretéritos, sino simplemente y meramente un total y completo desconocimiento e ignorancia de la Religión Católica.
Todo comienzo tiene una continuación, y en ella podrás encontrar, lo que se dice popularmente “una de cal y otra de arena”. Intentaré redactar críticas y análisis constructivos, así como reconocer los elogios y alabanzas acontecidos. En todo momento, voy buscando la VERDAD: “Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad?· Evangelio de San Juan 18:36-38.
Sin lugar a dudas, queda claro que la verdad es Jesucristo dentro de su Santa Iglesia, pero parafraseando a G.K Chesterton: “La Iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, pero no la cabeza”. Así, que amigo, ahora en carnaval quítate ya de una vez por todas las caretas para hacerte preguntas y contéstate: ¿Qué es la verdad? Y, cuando la encuentres se coherente y síguela. Da el rumbo a tu vida con ella.
Yo, por mi parte, voy a intentar exponer sobre aquella persona que cambió el rumbo del mundo y él cual pronuncio estas palabras: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;” Evangelio de San Juan 14:16





