Un día marcado en rojo en el calendario del Prendimiento

Muchas son las hermandades que en los últimos tiempos se han dispuesto a vivir en sus respectivos senos la celebración de algunos de los momentos más importantes de su historia como han venido a demostrar el XXV Aniversario de Nuestro Padre Jesús de la Redención, el también XXV Aniversario de la llegada del Señor del Silencio a la Hermandad del Amor o el del LXXV Aniversario Fundacional de la Hermandad del Rescatado, que nos brindaron el año pasado la oportunidad de ser partícipes de un día histórico en el corazón de sus respectivos hermanos. Así ocurre con la mirada hacia adelante con las hermandades del Cristo de Gracia y la Expiración que en os próximos meses tienen por delante la celebración de don efemérides marcadas en rojo en sus respectivos calendarios.

A este cúmulo de recuerdos se ha sumado la salesiana Hermandad del Prendimiento que, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Rosario, cumple 65 años desde que la cofradía se fundase en la fecha del 7 de octubre de 1952. Iniciativa en aquel entonces de un grupo de personas que con su ilusión, fe, esfuerzo y compromiso trabajaron para hacer posible la constitución de una de las corporaciones salesianas de mayor antigüedad de cuantas se tienen constancia.

Se dio la circunstancia de que además de haber sido establecida en la festividad anteriormente mencionada, el templo llamado a ser la sede de la cofradía no fue otro que el Santuario de María Auxiliadora, sumando con ello los motivos por el que la hermandad decidió incluir el título de “Muy Mariana” cuando se llevó a término la última renovación de las reglas sobre las que se fundamenta la corporación como una reafirmación de su veneración a la Santísima Virgen. “Por ello, quisimos que en el cubrerrostro del nuevo hábito procesional, apareciese un Ave María entrelazado con las cuentas del Rosario como recuerdo de nuestra fecha fundacional”, recordaba en una entrañabñe entrevista que tuvimos con él en el último tramo de su mandato el todavía Hermano Mayor de la cofradía, Juan Carlos Sanz Armada.

El máximo responsable de guiar los pasos de la hermandad por aquél entonces, era preguntado hace ahora justo un año, reconocía que, en momentos como este, aunque muchos son los recuerdos que le sobrevienen se quedaría sin duda alguna con el presente: “una hermandad viva. Una hermandad que, a pesar del devenir de los días continúa en camino. Una hermandad que crece rodeada de la ilusión de muchos jóvenes que quieren continuar haciendo historia. El empeño del presente y el empeño del futuro más inminente no es otro que mantener el auge que nuestra corporación hoy tiene”.

En un día tan señalado como hoy para la Hermandad del Prendimiento, Sanz también tenía en cuenta a “nuestros antepasados que nos miran desde el cielo” así como a aquellos que fueron testigos y estuvieron presentes en la creación y los primeros pasos de la corporación y que, aun a día de hoy, “siguen gozando de la grandeza del caminar diario y de los que muchos continuamos aprendiendo”.

Con estas palabras para Gente de Paz demostraba Juan Carlos Sanz su sentimiento de orgullo y satisfacción de formar parte de la hermandad encargada de poner el broche a la noche del Martes Santo, con una dinámica de constante aprendizaje y evolución. “Construyendo una hermandad llena de espíritu juvenil y salesiano. El testigo está asegurado. El proyecto, cuyo testigo fue retomado por el nuevo hermano mayor de la cofradía, Juan Manuel Baena, es indudable: continuar creciendo como hermandad donde prime la devoción al Divino Salvador y a nuestra bendita Madre de la Piedad. Solo estando cerca de Ellos podremos construir una verdadera hermandad desde el punto de vista humano y patrimonial”.