«Vayan todos ustedes más al cine y menos a la procesiones», han sido las lamentables declaraciones del director de cine salamantino José Luis García Sánchez tras recoger el galardón de la Espiga de Oro de Honor de la 62 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), por todo una vida dedicada al séptimo arte.
Unas lamentables e hirientes manifestaciones, absolutamente fuera de lugar, que demuestran el radicalismo más rancio qur abandera determinado sector de la incultura de este país, incapaz de comprender que la cultura popular tiene una importancia esencial en el desarrollo de una sociedad. Un ataque gratuito y sin sentido que ha levantado una agria polémica en redes sociales incluyendo las reacciones de quienes han solicitado que el premio le sea retirado por insultar la cultura de la ciudad de Valladolid.
Igualmente evidencia el desprecio que este personaje profesa hacía miles de conciudadanos, que expresan de manera pública sus convicciones sus creencias y ponen en práctica una tradición hondamente arraigada en la cultura de este país, por mucho que le pese a individuos de esta calaña.
Hoy, miles de españoles habrán descubierto el nombre de un presunto director de cine cuyas películas jamás habrán visto y que sobreviven y se reproducen a costa de los impuestos, vía subvención, que pagan los miles de españoles a los que ha insultado con su salida de pata de banco llena de bilis y odio.
Los cofrades sin embargo, en un ejercicio de sana ecuanimidad, no podemos más que pedir a la inmensa mayoría de españoles que jamás haya visto una cinta perpetrada por este sujeto, que, por una vez en su vida, vean alguna para que puedan criticarle con motivo y no mediante un vómito barato como él ha producido contra las cofradías y los cofrades.





