Cruz de guía, Opinión

Un futuro prometedor, si sabemos aprovecharlo

Es más que evidente que en esta época cuaresmal muchas Hermandades caen en el resquemor de la duda que atañe a la falta de respuesta de muchos hermanos. Cofradías que no tienen afianzada esa confianza que la gente deposita en ellas y que desprenden ese ligero temor a no llenar ni los pasos ni las filas que pone en entredicho la validez de muchas juntas de gobierno.

Usualmente esta problemática suele acaecer en Corporaciones de desarraigo devocional, de reciente creación o que han sufrido problemas internos y afrentas que responden a una mala gestión de la Cofradía.

Lo que sí me he dado cuenta al observar el cambiante mundo de las Cofradías es que las Corporaciones arraigadas en escuelas y colegios, por supuesto concertados, han sufrido un continuo crecimiento a lo largo del transcurso de los tiempos. Y es que el goteo de la savia nueva y el poderoso elemento de la juventud han sido claves para que se produjera esta expansión de las Hermandades «colegiales» que a la se encargan de nutrir a otras que viven épocas lejanas a aquellos años de bonanza.

A la cabeza me vienen casos cercanos como los del Colegio Divino Maestro de Jaén que da nombre a la joven Cofradía que procesiona en la jornada del Martes Santo jiennense. El activo de la juventud y el acrecentamiento de la devoción al Señor del Lavatorio en las aulas se han hecho latentes en el desfile procesional que cada año pone en la calle la Hermandad radicada en el barrio de la Alcantarilla. Una Corporación que en tiempo récord ha culminado las figuras del Misterio y ha adquirido a su hermosa Titular, la Virgen del Amor, ambas, muestras del buen hacer de una Cofradía viva que vio un filón en introducir la religiosidad popular en los procesos de enseñanza-aprendizaje que se imparten en las escuelas.

Otro de los ejemplos que cunden en mi memoria, es la pujante Hermandad de Jesús Despojado de Cádiz, nacida en el seno de las escuelas salesianas que rinden culto a María Auxiliadora. Dicha advocación da nombre al Colegio del que se nutre la joven Corporación del Domingo de Ramos gaditano. Así pues, el movimiento y la actividad es vital para que la Hermandad adquiera ese latido de buena salud. En Salesianos los eventos se producen durante todo el curso cofrade, destacando uno de los más emotivos, como es el besapie privado que se realiza por y para todo el alumnado y que conforma un pequeño gesto de cariño hacia esas personas que muy pronto configurarán el devenir, muy probablemente, de cualquier Cofradía.

Sin movernos de la tacita de plata, otras Hermandades que no se originaron en el seno de algún colegio han sabido ver la portentosa oportunidad de colaborar con los centros para atraer la savia nueva que produzca ese relevo generacional que tanto ansían las Cofradías. Hablo de Corporaciones como la de Jesús Caído o el Cristo de las Aguas, las cuales participaron en proyectos conjuntos de los que obtuvieron grandes frutos en sus filas de hermanos y que pusieron de manifiesto la gran oportunidad de proteger el devenir de sus Corporaciones.

Sin duda, estas Cofradías han sabido darse cuenta del poder que posee la juventud para perpetuar el futuro de nuestras Hermandades. Y es que en este tiempo de anticlericalismo y secularización hacen falta muchos proyectos de colaboración entre las hermandades y los jóvenes que aboguen por la consecución de objetivos que ayuden a proteger la tradición más arraigada en el sur de la península.

Es el momento de dar un paso adelante y recomponer las filas tras esta oscura pandemia que ha deslucido cualquier atisbo de mejoría en los cortejos y las cuadrillas. Eso sí, si sabemos aprovecharlo.