Ha comenzado a circular vía redes sociales, la carta de un hermano de la Hermandad de de la Paz y Esperanza que expone una serie de hechos que, de ser tal y como el propio hermano expone, afectarían no sólo a la imagen de dicha corporación sino a la Semana Santa cordobesa. Una carta que describe un hecho lamentable que, de ser cierto en toda su dimensión, precisaría que desde la hermandad capuchina se tomen cartas en el asunto en aras de poner solución ya que aún hay tiempo para ello..
Les pongo en antecedentes. En la mañana de este martes, en la red social de Twitter, un hermano de la cofradía ha publicado en su cuenta una carta escrita en primera persona relatando la vivencia que, de manera personal, ha vivido a escasos días de la salida procesional de sus titulares. Javier Serrano, que así es como se llama la persona presuntamente damnificada, denuncia los impedimentos y barreras que por parte de algunos miembros de la Hermandad de la Paz se han interpuesto para que pueda realizar su estación de penitencia en silla de ruedas, un extremo que Javier, expuso previamente y que era sobradamente conocida en el seno de la Cofradía que según este hermano, animó en numerosas ocasiones a que vistiese el hábito nazareno.
Javier, que en este 2018 decidió participar de manera activa en la estación de penitencia como cuenta en esta carta, formalizó la retirada de su papeleta de sitio advirtiendo de antemano la necesidad de ayuda por parte de otro hermano para poder conducir su silla de ruedas durante el recorrido que llevase a sus Sagrados Titulares por las calles de Córdoba, hecho, que como cuenta él, no supuso ningún problema por la tranquilidad que un principio transmitía la Cofradía y la búsqueda de soluciones que como Javier desarrolla en la carta, se barajarían para solventar la situación.
La lamentable situación sobrevendría más tarde cuando, siempre según la versión de la persona que firma la carta, la Cofradía diese una serie de contestaciones que nada tenían que ver con lo que en principio le fue manifestado. Según afirma este hermano debía ser él la persona que encontrase una solución para poder cumplir una de sus ilusiones el Miércoles Santo, proponiéndole como alternativas, que fuese su madre con una avanzada edad, la que formalizase su alta como hermana, o solicitar un pase y así poder empujar la silla de ruedas de su hijo durante todo el cortejo. La carta, que llama a la reflexión de todos, recoge la tristeza que invade el corazón de Javier que, resignado por la lamentable situación que presumiblemente vive, lanza varias preguntas que nos hacemos todos los que sorprendidos, nos hacemos eco de tan triste situación.






