En ocasiones llamamos azar o destino a la providencia divina. Dios dispone todas las cosas para nosotros, aunque en ocasiones no sepamos verlo, e incluso reneguemos de determinadas cosas.
Cuando una hermandad no puede salir a la calle por inclemencias meteorológicas, es frecuente escuchar comentarios sobre la injusticia de que llueva justo el día de salida, incluso alguno se «rebela» contra el Señor. No nos paramos a pensar en que todo tiene su por qué, quizá para evitar que suceda algo malo, o quizá para regalarnos momentos que no habría sido posible vivir de no ser por la maldecida lluvia.
La Hermandad del Cautivo del malagueño municipio de Estepona procesionaba este Miércoles Santo, si bien el riesgo de lluvia impidió que la corporación saliera a las calles. Por su parte, la Agrupación Musical Jesús Cautivo de Estepona tocaba tras el trono de Azotes y Columna de las Reales Cofradías Fusionadas de Málaga capital, que también decidió suspender la salida procesional ante la climatología adversa.
Esta coincidencia aparentemente aleatoria de hechos propició que se pudiera vivir momentos muy especiales, y es que una vez que la formación musical esteponera terminó su actuación en la casa hermandad de las Fusionadas, retornó a su localidad natal y brindó la interpretación de su música para mayor gloria de Jesús Cautivo, reencontrándose con Él tras varios años. Sonaba la marcha «Eterna Melodía», obra póstuma de Sergio Larrinaga, con arreglos de Sánchez Crespillo, que viene a ser un homenaje al tristemente fallecido músico gaditano.
Estos son los momentos con los que hay que quedarse de esta triste y extraña Semana Santa de 2024 que nos está tocando vivir. A buen seguro, será un Miércoles Santo que no olvidarán ni los hermanos de la cofradía ni los músicos de la formación.





