Dicen que los grandes hombres no necesitan mayor reconocimiento que ser conscientes de que el esfuerzo dedicado merece el beneplácito y el respeto de aquellos que llegan detrás para coger el testigo. Un respeto que, lamentablemente, es mucho menos común en el universo cofrade que nos ha tocado vivir, de lo que sería deseable, acostumbrados como estamos a que, en demasiadas ocasiones, los nuevos dirigentes orienten sus primeras iniciativas más a pasar la posteridad e incluso en borrar la herencia recibida que en seguir construyendo con vistas al futuro.
No ha sido así en la hermandad salesiana del Prendimiento, que el pasado 25 de junio comenzaba una nueva etapa de la mano de un nuevo hermano mayor, Juan Manuel Baena, cuya junta de gobierno ha querido reconocer con un sencillo, y al mismo tiempo emotivo homenaje, la labor desempeñada por su predecesor, Juan Carlos Sanz Armada. Ha sido este fin de semana con la entrega de un cuadro de Nuestro Padre Jesús, Divino Salvador en su Prendimiento y Nuestra Señora de la Piedad en señal de reconocimiento y gratitud por la dedicación, entrega y fidelidad hacia una hermandad a la que Sanz ha dedicado una parte esencial de su vida, como máximo responsable y artífice principal de una verdadera revolución que ha merecido el beneplácito de buena parte de la Córdoba Cofrade.
Recordemos la labor desarrollada por San Armada ha provocado una auténtica metamorfosis en el seno de la corporación de la calle María Auxiliadora. Una metamorfosis que ha abarcado aspectos tangibles como el nuevo paso de misterio o el nuevo palio, ambos en fase de ejecución, o el nuevo hábito nazareno de la cofradía, así como la confianza depositada en dos capataces, Juan Horacio de la Rosa y Juan Carlos Vidal, que han sabido imprimir una elegancia al caminar de ambas cuadrillas que el pasado demandaba, y aspectos menos tangibles como la mayor implicación en el colegio en cuyo hogar la hermandad desarrolla su actividad cotidiana.
Un reconocimiento que ha sido recibido con altas dosis de emoción por parte de Juan Carlos Sanz con manifestaciones elocuentes a través de sus redes sociales. “No tengo palabras de agradecimiento y no tiene precio lo que hoy ha hecho la/mi Hermandad Salesiana del Prendimiento”, ha escrito el homenajeado añadiendo “muchas gracias a todas las personas que han colaborado para que esto se lleve a cabo. Este detalle no lo merezco, porque yo siempre haré todo lo posible por echar una manilla por el bien de Nuestros Titulares, de la Hermandad y de las personas hn@s que pertenecen a la misma. Lo dicho y no me cansaré de decirlo una y mil veces: Mil gracias por todo”. Palabras que evidencian la grandeza y la humildad de Sanz y el respeto por el trabajo de quienes estuvieron por parte de los que están dirigiendo en la actualidad los destinos de la corporación salesiana. Detalles que demuestran que el patrimonio humano siempre ha de estar por encima de cualquier otro capital y que el Prendimiento ha vuelto a situar como su máxima prioridad.





