El Capirote, 💙 Opinión

Un movimiento del Consejo que casi nadie detectó

La presentación del cartel ha tenido lugar este año en medio de un tema que viene siendo tendencia en los círculos cofradieros desde las últimas semanas. Y no es otro que el IVA y la carrera oficial. Se han escrito multitud de artículos referentes a un capítulo del que casi nadie sabe cómo terminará, aunque lo que más ha llamado la atención haya sido la demonización de un asunto que ciertos periodistas han pretendido, parece que obviando aquello de que “hacienda somos todos”. Ciérrense comillas porque el lema como saben, no es de mi autoría.

Por desconocimiento o para no perder la cesión de las exclusivas que pudiera otorgar el Consejo a sus más allegados, un cambio que recientemente ha obrado el máximo organismo en cuestión de cofradías ha pasado desapercibido para la mayoría de los cofrades. O casi. Porque ahí está El Fiscal de Diario de Sevilla que, a diferencia de otros, que tampoco tienen hebras en la lengua, sabe de lo que habla y ahora entenderán el por qué lo digo.

Vaya por delante que el tema parece afectar más a los medios que a los abonados en sí, o al menos trasciende más interés por parte de estos primeros que por quienes dentro de unos meses tomarán el centro de la ciudad en sus codiciadas sillas. ¿Han visto que en San Gregorio se presenten los grandes damnificados de este asunto que son los abonados? Porque por allí, quienes más pasean son los turistas que llegan desde San Fernando hasta los Reales Alcázares.

Refiere El Fiscal, el pasado domingo, que ha habido un cambio de reglamento en los estatutos. Y el más llamativo se encuentra en un artículo que ha cambiado sobremanera. Parte de su contenido ha sido suprimido. Y si en octubre de 2019 entró en vigor el nuevo reglamento, el cambio ha debido ser reciente. En 2003 los estatutos recogían en su tercer apartado: “La instalación de sillas y palcos en la Carrera Oficial la realiza el Consejo General de Hermandades y Cofradías de la ciudad de Sevilla en virtud de concesión del Excelentísimo Ayuntamiento de Sevilla, pudiendo gestionar esta instalación bien directamente, bien mediante concesión a terceros, ya sean personas físicas o jurídicas”. Y el cuarto rezaba así: “Con independencia de la atracción que pueda tener para el público en general, el desfile de las cofradías no tendrá, en ningún caso, la consideración de espectáculo público, por cuanto que no se organizan con dicha finalidad, sino con el único y exclusivo propósito de realización Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral, manifestación esencialmente religiosa. Por consiguiente, el interés a preservar prioritariamente habrá de ser el de las cofradías en el ejercicio de este acto de culto externo”.

Artículo 4 del primer reglamento, en 2003. Foto: Diario de Sevilla

Comparado con el reglamento que entró en vigor en 2019, y según comparativa con los artículos expuestos, el tercero es idéntico mientras que el cuarto dice así: “El uso de los palcos, excluidos los destinados al protocolo del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla y al del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla, será cedido por el Consejo de Cofradías a quienes lo soliciten en la forma y condiciones establecidas en el presente reglamento”.

Y, como pueden observar en el Reglamento de Uso y adjudicación de sillas y palcos que elabora el Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla, recogido en su web, poco recuerda este último artículo al de 2003. No deja de ser llamativo que la palabra “espectáculo” que tanto está en boca últimamente haya sido fulminada. ¿Por qué este cambio?

Artículo 4 del Reglamento de Uso y adjudicación de sillas y palcos que elabora el Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla

 

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