Si existe una corporación de Gloria, en el seno de la Córdoba cofrade, que evidencia altas dosis de calidad, distinción y elegancia cada vez que su cortejo pisa las calles de la ciudad es la Hermandad de Villaviciosa. Una corporación que toma posesión del corazón de los cordobeses cada vez que septiembre se abre hueco en nuestras vidas para dar por concluido el periodo estival cuya reminiscencia ya se pierde por el eco de la memoria.
Este año no ha sido una excepción y una vez más, Nuestra Señora de Villaviciosa, a hombros de la cuadrilla dirigida con su habitual maestría por el capataz Fernando Chiachio, volvió a destilar la esencia del buen gusto recorriendo los rincones del barrio de San Lorenzo. Un recorrido cuajado del sonido inconfundible de la Banda de Música de María Santísima de la Esperanza que ha vuelto a interpretar un selecto repertorio que, como siempre, ha merecido el beneplácito y el aplauso unánime del numerosísimo público asistente.
Un recorrido en el que buena parte de las miradas se dirigían al magnífico estreno que ha lucido el paso de la Virgen, la recuperación de la antigua peana de Nuestra Señora de Villaviciosa, que ha sido restaurada desinteresadamente por el hermano de la corporación Antonio rafael Rubio Valverde, convertida en la base que ostenta la reliquia de primera categoría del titular de la Hermandad el beato padre Cristóbal de Santa Catalina.
Cabe recordar que la peana restaurada es la que tenía la imagen hasta 1992, año en que Miguel Arjona Navarro ejecuta la actual y se dota a la misma de la ráfaga realizada por Francisco Díaz Roncero. Ambas se bendijeron momentos antes de iniciar el rosario matinal que ponía a Virgen en las calles de la feligresía el último domingo de agosto de aquel año, justo 30 años después de que procesionara la Virgen por última vez desde su antigua sede, la iglesia de San Juan de Letrán.
El cortejo, en el que destacaban más de una veintena de hermanos de cirio, ha recorrido un itinerario con un sabor genuinamente cofrade que se ha desarrollado por las calles Santa María de Gracia, Virgen de Villaviciosa, Buen Suceso, Jesús Nazareno – donde se ha hecho estación ante el beato Cristóbal de Santa Catalina – San Agustín, Obispo López Criado, Montero, San Juan de Letrán y Jesús del Calvario para regresar a San Lorenzo después de permitir degustar, a los numerosos cofrades que han acudido a reencontrarse con la Madre de Dios, múltiples instantes con ese sabor especial que siempre regala a Córdoba la Patrona del Ilustre Colegio Oficial de Enfermería, como la espectacular petalada ofrenda a la salida por los más jóvenes de la hermandad, uno de los momentos más intensos de una jornada para atesorar en la memoria.





