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A paso mudá, 💙 Opinión

Un septiembre para la reflexión

Si por algo se caracteriza este mes en nuestro calendario, es por ser el mes de las extraordinarias, las celebraciones de los patrones y/o patronas de los pueblos y el mes de la vuelta a la normalidad. Por lo que ya sabemos, este año ha sido distinto, pero dejan cosas que pensar.

En mi pueblo, Palma del Río, el mes de septiembre (principalmente), es sinónimo de Nuestra Madre María Santísima de Belén. Cada final de agosto-principio de septiembre, la Virgen baja en romería desde su santuario hacia la parroquia de la Asunción para, posteriormente, salir en procesión el día 8. Lógicamente, este año no ha podido ser así, pero se han llevado alternativas más que fructíferas.

La virgen bajó a su pueblo en traslado privado para realizar la misa de romeros el día de su romería, pero esta vez, en la parroquia. Con las medidas de seguridad establecidas, la Virgen fue más que arropada por su pueblo. Posteriormente, por primera vez ha sido venerada en un altar de cultos en condiciones, y no solo en el paso procesional como venía siendo lo típico. Lo sorprendente para mí, fueron los días siguientes.

La hermandad propuso al pueblo que cada palmeño que quisiera, podría ofrecer a su patrona varas de nardos a la venta por la hermandad, por un precio simbólico. Al ser la primera vez, parecía algo arriesgado, pero sinceramente, tanto dicho día como en la misa de su día, el 8 de septiembre, la ciudad se volcó con Ella como no lo hacía desde el año de su coronación a mi parecer.

Por ello, como dije en mi anterior artículo, hay que renovarse o morir, y esta hermandad de la patrona lo ha hecho de categoría en mitad de esta incertidumbre, teniendo una figura importante también como el Rvdo. Padre Francisco Gámez Otero.

Cuando hay alternativas, hay ilusión.

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