Una de las joyas de la Patrona de Écija: el manto turquesa bordado

Nuestra Señora del Valle Coronada, patrona de la localidad sevillana de Écija, posee entre su amplio ajuar una verdadera joya que desde hace años permanece oculta al público por su crítico estado de conservación. Se trata de un manto procesional ejecutado en terciopelo, color azul turquesa, con bordados en oro de gran resalte. Su complicada decoración se organiza en torno a un candelabro central formado por jarrones superpuesto, con flores y pájaros fabulosos. La superficie del manto esta literalmente cubierta de roleos,que adoptan formas espirales, con flores y hojarascas. La parte inferior aparece recorrida por una banda longitudinal que se cubre de complicados dibujos geométricos y vegetales, presentando así extraños motivos en forma de palmetas puntiagudas. En el centro aparece el escudo de Écija, rematado en corona mural y rodeado por la inscripción: Astigi, civita solis vocabitur una (Astigi, sólo a una llamarán Ciudad del Sol), el emblema de la ciudad ecijana.

Coronación canónica en 1999. La imagen porta el manto bordado.

El manto fue llevado a cabo en 1920, mediante suscripción popular, en los talleres de Juan Bautista Jimeno. Este bordador era originario de Valencia y mantuvo abierto su taller en la sevillana calle Tetuán hasta los años cuarenta del pasado siglo. La historia de esta pieza puede reconstruirse parcialmente gracias a las siguientes referencias documentales. El libro de caja de la Hermandad de la Virgen del Valle recoge donativos para la confección del manto ya desde 1915. En octubre de 1919, el marqués de Peñaflor contribuyó a la empresa con 500 pesetas. El día 28 de diciembre del mismo año fue solicitada limosna para este fin al cabildo municipal ecijano. Esta petición quedó suscrita por María Teresa Aguilar y Valderrama, Valle Fernández y María del Valle Aguilar como presidenta, tesorera y secretaria respectivamente, de la Asociación de las Hijas de María. La cantidad aportada por el municipio ascendió a 125 pesetas, que se abonaría con cargo al capitulo de imprevistos del presupuesto municipal.

El manto fue estrenado en la procesión del día 8 de septiembre de 1920, celebrándose previamente una función de gran solemnidad, a la cual no asistió la corporación municipal, que por entonces gobernada por una minoría republicano-socialista. Dentro del manto, sobre un trozo de tela, aparece la siguiente inscripción: «Bordado y confeccionado en los talleres de ornamentos de iglesias de don Juan Bautista Gimeno, Tetuán 5, bajo la dirección y dibujo original de doña Antonia Riutart, señora de Gimeno, y bordado por las señoritas Dolores Olivera, Isabel Sangino, Rosario de la Cerda, Carmen Caro, Concha Marín, Asunción Reina, Ana Monge, Encarnación Alfonso. Sevilla, 5 de septiembre del año 1920».

Desde hace varios años, el manto no se utiliza para las salidas anuales, siendo la última ocasión al respecto en la procesión del año 2012. No obstante, el último uso público para cultos tuvo lugar en el besamanos de la imagen en 2015. Además, el manto no fue utilizado para la salida extraordinaria en la Magna Mariana celebrada el 11 de octubre de 2015. En sustitución, la hermandad alterna cada año un manto liso en color aguamarina y un manto blanco liso parcialmente bordado. En palabras de José Luis Mesa Belmont en 2014, actual hermano mayor de la corporación letífica, «el tejido se encuentra en muy mal estado. Los bordados están mucho mejor aunque necesitan un refrescado y repaso. Este es un tema que va en nuestro proyecto, y ya hemos mantenido conversaciones con Jesús Rosado para su restauración«. Ante la imposibilidad económica de la cofradía, enormemente volcada a la caridad y a las obras sociales de la ciudad, este proyecto aún no se ha llevado a cabo.