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Racheando

Una decisión perfectamente legítima

Dentro de mi vida cofrade, he pasado por muchos «puestos». He sido nazareno de filas, porteador / bracero, músico e, incluso, he sido miembro de Junta de Gobierno. Sin lugar a duda afirmo que esta última etapa ha sido una de las más difíciles de todas, no sólo por la responsabilidad que hay en ser miembro de una corporación histórica, sino por las decisiones que has de tomar durante un mandato pueden perjudicar o beneficiar a todos los hermanos en el futuro.

Quiero hacer esta introducción en mi artículo de hoy, que viene tras haber leído el artículo de opinión de mi compañero de Gente de Paz Pachi Giraldo en su Huerto de los Olivos. Y no es para nada un ataque ni una crítica, todo lo contrario, incluso defiendo su punto de vista, pues es más que lícito tener esa visión de las decisiones que se toman en esa sala de junta. Pero hoy quiero exponer lo que se vive hasta llegar a esa decisión que puede ser dolorosa.

Quien ha estado en puestos de responsabilidad sabe que a una reunión, sea del tipo que sea, llegas con una idea preconcebida, incluso con la decisión totalmente tomada pese a lo que se llegue a decir en esa junta. Cuando ya te sientas y hablas con tus compañeros empiezan a surgir las diversas opiniones, que como es lógico, cada uno tiene la suya. El tema a tratar, algo tan importante como el acompañamiento musical de tus titulares en el día más importante de tu hermandad -a mi entender- que es la estación de penitencia, siempre es un punto en el que no solo una junta tiene que estar de acuerdo, son dos entidades las que han de llegar a un acuerdo para seguir unidos.

En medio de ese acuerdo están los sentimientos, y más si, como en el caso de la Redención y Dolores, han sido tantísimos años los que han estado vinculados. A mí, en su día como músico, me pasó siendo parte de la Agrupación Musical de La Cena y la decisión tomada por la Junta de Gobierno de Las Penas de Santiago de Córdoba de no seguir contando con nosotros. Los músicos, evidentemente siempre se lo van a tomar a mal sobre todo por la devoción que ha surgido a los titulares que acompañas durante ese tiempo. Pero luego está la otra parte, la de la Junta de Gobierno, en su totalidad, donde se ha tenido que tomar esa a veces dura decisión de romper la palabra que a veces se ha dado.

El hermano mayor de los Dolores, en una entrevista concedida a Gente de Paz, ya aventuraba que podría adoptarse una decisión como la tomada sobre el acompañamiento del paso del Cristo que ha derivado en romper el vínculo que les unía. Al ser preguntado sobre si la contratación para la Magna de una banda de cornetas y tambores suponía el primer eslabón de un cambio de estilo para el acompañamiento musical con vistas al Viernes Santo, José María Herrero respondió que «Al ser la Magna de septiembre una Salida Extraordinaria en un año en el que cumplen los 80 años de la talla del Stmo. Cristo de la Clemencia, se ha querido hacer también algo extraordinario, los demás aspectos de futuro están por determinar», el que quiera entender, que entienda.

Sin embargo, también dijo que la banda de la Virgen de los Dolores seguiría siendo la banda de la Estrella -«La Estrella seguirá procesionando el Viernes Santo», es cierto. Y , con total probabilidad esa sería su intención inicial. De lo contrario, hubiese respondido como lo hizo al referirse a Redención. Cabe pensar que las circunstancias derivadas de la negociación posterior, unidas al hecho de que ambas formaciones musicales sean «hermanas», de la misma hermandad, pueden haber propiciado este desenlace ulterior. La cosa es, que salvo que las dos entidades, con luz y taquígrafos, digan las vicisitudes que hayan concurrido durante esa negociación nadie podrá concretar los auténticos motivos de que banda y hermandad hayan separado sus caminos. Y haya pasado lo que haya pasado, una cosa debe quedar siempre clara: la decisión de que una junta de gobierno decida dejar de contar con un capataz o una banda es absolutamente legítima, y sólo «el que la lleva, la entiende». 

Con este artículo no vengo a defender ni una decisión ni la otra, simplemente vengo a aportar mi visión como antiguo miembro de una junta de gobierno, de lo duras que son muchas veces cada una de las decisiones que se toman en esa sala de juntas, donde aunque entres con una idea, sabiendo todos los datos, sales con toda la contraria. Habrá quien prefiera a Redención y la Estrella tras los pasos de la cofradía del Viernes Santo y habrá quien desee otro tipo de banda, para gustos, los colores. Pero sea como sea, y más allá de los gustos personales, la vida en las hermandades son ciclos, compuestos por los gobiernos que han pasado por su historia. Una nueva etapa llega a los Dolores, otra puerta se abre a Redención y la Banda de la Estrella, y solo cabe esperar a que, aunque al principio sea doloroso, en un futuro igual sea la más acertada por el futuro que está por llegar.

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