Sevilla vive este fin de semana con una cita ineludible en su agenda, el besamanos de María Santísima de los Dolores y Misericordia, la dolorosa de la Hermandad de Jesús Despojado que pasa por ser una de las imágenes marianas más bellas, singulares y reconocibles de la Sevilla Cofrade. Una llamada a la que ha acudido nuestro compañero Benito Álvarez para dejar testimonio gráfico del acontecimiento.
Tal y como explica la propia corporación de Molviedro, la imagen de María Santísima de los Dolores y Misericordia representa iconográficamente al momento en que la Virgen, acompañada de san Juan y ajena aún a la condena de su Hijo, escucha, en la llamada Sacra Conversación, la noticia que le comunica el apóstol sobre la situación de Jesús y ambos se dirigen a la calle de la Amargura para contemplar el paso de Jesús cargado con la Cruz camino del Gólgota. Ésta es la tercera imagen que ha tenido la Hermandad y responde al modelo iconográfico de Virgen de la Amargura.
La imagen de la Virgen fue realizada por el escultor Antonio Eslava Rubio en 1962 como encargo a título particular del cofrade don Antonio Fernández Rodríguez pagándose por ella la cantidad de 14.000 ptas entre los cofrades Antonio Fernández y Guillermo Olivares y con la intención de que «en su día una vez reconocida dicha Hermandad figurase como Titular de la misma». Se entregó el 20 de julio de ese año y fue bendecida el 2 de septiembre actuando de padrinos don Antonio Fernández y su madre doña María Dolores Rodríguez Quintero pasando a recibir culto en el altar que Jesús Despojado tenía en la parroquia de San Julián.
La Virgen mide 1,65 metros y está realizada en madera de caoba, la cabeza ligeramente inclinada al lado derecho, los ojos de cristal de color castaño con la mirada dirigida hacia arriba, las pestañas son postizas y lleva tres lágrimas en cada mejilla colocadas de manera simétrica. Los dientes están tallados así como la lengua y la barbilla queda muy pronunciada, con un hoyuelo central. Deja ver sus dos pabellones auditivos que están tallados llevando pendientes en las orejas y el pelo también está tallado con un moño recogido en la parte posterior de la cabeza.
La posición de las manos es extendida con las palmas hacia arriba portando en la derecha un pañuelo y en la izquierda una rosa de pasión. Los músculos del cuello quedan muy marcados. Todas las características anteriores alejan un tanto a esta imagen del prototipo sevillano de belleza para las imágenes marianas dolorosas marcando unas peculiaridades que la hacen única.
Fuente documental | Hermandad Jesús Despojado





























