Una lista de hermanos comprometidos con la Esperanza

​​A falta de cuatro días para que los hermanos de la Esperanza determinen la persona que deberá regir los destinos de la corporación los próximos cuatro años, ambas candidaturas continúan concretando los detalles que cada uno de los hermanos deberá considerar a la hora de decantarse por una u otra opción. Tras la presentación que tuvo lugar en la Casa Hermandad el pasado 6 de mayo ya se conocen las personas que acompañarán a Rafael García Cerezo en la tarea de dirigir a la hermandad en el caso de obtener el respaldo del Cabildo de Hermanos. Una lista que incluye los nombres de José Ortiz Garrido como Vice Hermano Mayor, Antonio Tavera Alba y Ana Salido Lira para hacerse cargo de la Secretaría, Ana Esperanza Merina Prieto y Dolores Ruiz Navajas que estarían al frente de la Tesorería y Antonio Montero Rivas, Lorenzo Ruiz Montilla, Juan Antonio Obrero Garcia, Rafael Merina García, María Isabel Gómez Pérez y Antonio Fernández Blay que desarrollarían las tareas de Mayordomía. Además en lista figuran Alberto Gutiérrez Pérez y Francisco Jiménez Caballero como adjuntos a Mayordomía, Daniel Serrano Carmona y Marcos de la Virgen Ortega para regir la Diputación de Caridad, Nicolás López-Trompo Torres-Linero, José Francisco Rojas Castilla y Joaquín López Cabrero para la Diputación de Penitencia y finalmente para hacerse cargo de la Diputación de Evangelización, Marcelo Hidalgo González. «Una lista de hermanos comprometidos con la Esperanza», como han precisado fuentes cercanas a la candidatura, que, si obtienen el apoyo mayoritario de la asamblea de hermanos deberá gobernar la corporación el mandato que se avista en el horizonte.

Cabe recordar que el candidato Rafael García Cerezo ya explicó a través de una carta remitida a sus hermanos los puntos esenciales de su candidatura, entre los que se encuentra “poner en marcha un formato de Junta de Gobierno que posibilite al mayor número de hermanos la pertenencia a la misma, o la colaboración estrecha con ella, adaptándola a las situaciones personales, familiares o laborales de los mismos, segmentando tanto como sea posible los distintos ámbitos de trabajo. Procurar la existencia en todo momento de varios hermanos en cada área de responsabilidad, en un plano de igualdad. Dar entrada a los órganos de gestión de forma voluntaria y progresiva a los hermanos de mayor edad del Grupo Joven, que garantice el relevo en los órganos de gobierno de forma fluida y sin rupturas en las líneas de trabajo”.

Además la carta ponía el énfasis en “la Caridad y Acción Social de la Hermandad (que) debe constituirse en uno de los pilares básicos del día a día de la misma. Trabajando en estrecha colaboración con las instituciones que desarrollan esta labor dentro del ámbito de la Iglesia Católica, la Hermandad debe mantener una actitud proactiva en esta materia, procurando estar informada de las urgencias de los colectivos en situación de necesidad, comenzando por los propios hermanos, y anticipándose a las posibles solicitudes de ayuda”.

Añadía igualmente que “muy relacionado con lo anterior está el hecho de que la Hermandad no debe olvidar su condición de Corporación con presencia en la sociedad de la que formamos parte. En este sentido, es nuestra obligación fomentar y procurar el contacto con cuantas instituciones desarrollen una labor coincidente con nuestros principios e ideario, a saber, otras hermandades, instituciones de caridad, congregaciones religiosas, centros educativos, asistenciales y médicos, entre otros. La donación es un gesto altruista en el que tienen depositadas sus Esperanzas muchas personas y sus familiares. Colaborar con los centros que fomentan la donación de sangre o de órganos, no nos supone ningún esfuerzo, pero puede significar salvar la vida de muchas personas”.

Entre las finalidades de la Hermandad, la carta otorgaba “un papel importante a la labor de Evangelización. Por tanto, será tarea de la Junta de Gobierno, promover el desarrollo de actividades como catequesis, charlas, coloquios, etc, al amparo de nuestra sede canónica y de la mano de nuestro Consiliario, encaminadas a la formación y el enriquecimiento de los hermanos en los principios del cristianismo y de la Iglesia Católica. En este sentido, la formación de grupos, infantiles, juveniles, de matrimonios o de mayores favorecería la creación de una atmósfera de unión, que propicie el desarrollo de otras actividades en el seno de la Congregación”.

Proponía así mismo, “avanzar en la labor de optimización de la Secretaría, que permita agilizar y reducir los costes en la comunicación con los hermanos, y facilite la actualización periódica de ficheros y la digitalización de documentos y archivos. Prepararla para asumir la próxima obligación, de aplicar los principios establecidos en la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal será otro de los retos al que nos enfrentaremos. Potenciar, no sólo la página web como canal de comunicación, procurando su permanente actualización, sino explorar también, los nuevos formatos de comunicación que nos ofrecen las Redes Sociales, manteniendo, tanto como sea necesario, la comunicación por los canales tradicionales reconocidos por Estatutos, con objeto de llevar la información también a aquellos hermanos que no se encuentran adaptados del todo a las nuevas tecnologías. Se busca fomentar, por un lado, una comunicación directa con el hermano y proyectar, por otro, una imagen al exterior acorde con la institución” y “favorecer la labor de creación del archivo histórico de la Hermandad, velando por su conservación y puesta a disposición de cualquier hermano para su consulta y estudio”.

Respecto a la existencia de Colectivos en el seno de la Hermandad, “que realicen actividades particulares (Grupo Joven, Camareras, Músicos, Costaleros), es un hecho enriquecedor y que propicia el desarrollo de un ambiente de hermanamiento. Es por esto que la Junta de Gobierno debe mantener un contacto permanente con ellos, apoyar su trabajo, favorecer la cooperación mutua, la aparición de nuevos grupos (Infantiles, de Mayores, Tertulias, Talleres) velando por que las actividades realizadas beneficien el crecimiento de la Hermandad”.

Afirmaba además que “ninguna Junta de Gobierno que se precie de actuar con seriedad, debe anteponer intereses particulares a los de la Corporación, ni emplearse en sus decisiones con arbitrariedad. El respeto al trabajo realizado de forma satisfactoria, individual o colectivamente, por los hermanos en los años precedentes, debe ser la máxima a seguir en el arranque del mandato de toda Junta de Gobierno”. Y profundiza en esta declaración de intenciones subrayando que “el trabajo de cualquier hermano, por insignificante que pueda parecer, es de suma importancia. Apreciarlo y fomentarlo es obligación de la Junta de Gobierno, contribuyendo con ello a la existencia de un clima de cordialidad, encuentro y crecimiento colectivo.

En relación a la Estación de Penitencia la carta precisaba que “hay cosas que revisar que tienen que ver con cuestiones como el recorrido realizado, el número de horas en la calle y los retrasos sufridos. Todas estas cuestiones, merman nuestro cortejo e imposibilitan su crecimiento. En caso de salir elegida, la junta de gobierno que encabezo, se compromete a conocer los motivos por los que dicho recorrido quedó así fijado, así como estudiar posibles alternativas encaminadas a ir mejorando, y acercando nuestra Estación de Penitencia a las necesidades e idiosincrasia de nuestra Hermandad. Es labor de todos los hermanos trabajar en pro del engrandecimiento y la mejora en la organización del cortejo y del cumplimiento de lo que sobre él, establecen nuestras Reglas”.

Respecto al Patrimonio, la carta ponía de manifiesto que “es tarea de todos, la conservación, la protección y el engrandecimiento del Patrimonio de la Hermandad. La Junta de Gobierno que deseo encabezar pondrá un especial énfasis en esta tarea. Será una labor prioritaria la actualización del inventario del mismo, el permanente conocimiento de su estado, así como la realización, en la medida de las posibilidades de la Hermandad, de cuantas intervenciones sean necesarias para mantenerlo en todo momento acondicionado de manera óptima para su uso. Un trabajo responsable, cuidadoso y preventivo evita la necesidad de realizar costosas tareas de reparación o restauración que menoscaban nuestro enriquecimiento patrimonial”.

Además añadía sobre la Casa de Hermandad que “sin duda alguna, la casa constituye uno de los principales activos de la Hermandad. Es obligación de la Junta de Gobierno sacar el mayor partido de la misma. En los próximos meses, se da la circunstancia añadida de que la Hermandad tendrá que afrontar el reto que supone la obligación de abandonar el local conocido en el seno de la Hermandad como “Cuartillo de Santa Isabel”. Esto implicará la necesidad de acomodar en la casa, todo lo que hasta la fecha se ha venido guardando en dicho local. Por todo ello, el trabajo sobre la casa debe ser primordial. Será muy importante que la casa no pierda en ningún momento su condición de “Casa de Hermandad”, de todos los Hermanos, lugar de encuentro y de desarrollo de actividades”.

Uno de los puntos estrella de la carta sin duda era el que aborda el proyecto de Palio. En este sentido la carta afirma que “son ya muchos los años que llevamos hablando del Palio de María Santísima de la Esperanza. No debemos olvidar tampoco, que tenemos aprobado por Cabildo de Hermanos un proyecto de nuevos respiraderos, pendiente de ejecutarse. Nuestra Junta de Gobierno, asume el compromiso de sentar las bases y trabajar en la generación de fondos destinados a estos proyectos, que permitan, avanzar y afrontarlos con solvencia y garantías de realizarlos en un plazo de tiempo razonable“.

Recuerda no obstante que, “en el plano económico debemos ser realistas, la actual situación de las entidades de crédito no nos permite pensar que obtener financiación externa resulte tarea fácil. Por otro lado, entiendo que es un acto de irresponsabilidad, poner en riesgo el patrimonio de la Hermandad, utilizándolo como garantía en operaciones de crédito a largo plazo. De ser elegido Hermano Mayor, la Junta de Gobierno, asume el compromiso de poner en marcha nuevas líneas de financiación, que complementen las ya existentes, optimizar y reducir los gastos, e iniciar políticas responsables de ahorro, que permitan afrontar proyectos de envergadura, con una relativa facilidad. En el aspecto humano es de vital importancia la implicación de todos y cada uno de los hermanos para poder abordar de forma satisfactoria todos los retos que están por venir en los próximos años, pero no nos conformaremos con solicitar vuestra ayuda únicamente”.

La carta finalizaba afirmando que “contar con la participación e implicación activa de todos vosotros debe ser el gran pilar sobre el que gire la gestión de una Junta de Gobierno. El respeto, el fomento de un clima cordial y la escucha activa desde la Junta de Gobierno hacia todos los hermanos, será lo que queremos que os encontréis cuando crucéis la puerta de la que es vuestra casa”.