Érase una vez una corporación que celebraba no una misa cualquiera sino la función principal a la Virgen del Rocío. Como saben, un culto imprescindible que cuenta con la asistencia de un nutrido grupo de hermanos y además día grande con toda la flor y nata de hermandad. Allí estaban además hermanos de otras corporaciones que comparten similar advocación. Y durante los días previos se venían preparando para que todo saliese como es debido. Y es que un culto de tal calado merece que hasta el suelo del templo esté reluciente como si acabara de encerarse.
Pero en ocasiones sucede que por más que una hermandad se empeñe en que todo esté a punto hay situaciones que ocurren y que a todos pilla por sorpresa. Entonces uno puede intentar remediar el problema con mayor o menor éxito pero, ¿cómo actuar cuando es el párroco el que en medio de una función utiliza su ambón para hablar de un tema que nada tiene que ver con el contenido de la celebración? Veamos un ejemplo:
La Hermandad del Rocío de Sevilla Sur celebra función principal en la Parroquia de San Juan de Ávila. Obviamente el centro de todas las miradas es el sacerdote que oficia esta misa, que en este caso es José Capitas Durán, quien antaño fue párroco de la O hasta 2012. Él, que además es director espiritual de esta hermandad decide en medio de este culto llamar al Hermano Mayor de Santa Genoveva, quien accede a su petición y se coloca junto al sacerdote. ¿Para qué? Esta podría ser una pregunta que se hicieron los allí presentes. Acto seguido, José Capitas pregunta al actual Hermano Mayor, José Enrique González Eulate, por qué el Cautivo y la Virgen de las Mercedes no fueron trasladadas hasta allí cuando la sede canónica de la Hermandad de Santa Genoveva cerraba por unas obras.
Imaginen la cara que se le quedó al Hermano Mayor que no esperaba tal citación o la de los hermanos del Rocío de Sevilla Sur que veían cómo uno de sus principales cultos pasaba a un segundo plano por la brillante idea de exponer, en un momento inadecuado, a González Eulate ante los asistentes para que respondiese a la pregunta formulada por el sacerdote. Este afirmó que se trataba de una decisión a nivel parroquial por lo que no era una decisión fruto de la Hermandad.
Seguro que recordarán que ya antes, José Capitas abordó este tema, precisamente en una de sus misas, para dejar constancia de que él no tenía nada que ver en que las imágenes habían salido del barrio, durante las obras, hasta la Parroquia de San Sebastián y que no se había negado a que estas fueran acogidas por el vecino templo de San Juan de Ávila. Una vez realizado el regreso de los titulares de Santa Genoveva hasta su sede canónica y cerrado este capítulo, ¿por qué José Capitas continúa con un tema en el que ya ha quedado más que clara su postura? ¿Era necesario esperar a una función principal para volver a sacar de nuevo el traslado de las imágenes? ¿Merecieron los hermanos del Rocío de Sevilla Sur que este culto quedase empañado por una situación que nada tenía que ver? Y, como ven, hay ocasión en las que las hermandades pueden poner todo de su parte para que reluzcan sus cultos pero tristemente no pueden controlar lo que sucede durante los mismos.





