Una moda oculta

Las modas hace mucho que llegaron al mundo de las hermandades y cofradías, y por supuesto, al de las bandas y agrupaciones musicales. Son muchas las que podemos ver día a día, pero hay otras que se hacen de forma oculta y que hay que fijarse con lupa para darse cuenta.

En el ámbito musical, es frecuente ver todo tipo de bandas, desde pequeñas que salen por poner música a las hermandades de sus propios pueblos, hasta grandes como ya conocemos todos. Todo muy respetable siempre, hasta que una banda se quiere hacer grande en torno a una persona o un grupo de personas.

Cada vez es más frecuente adaptar una banda a una persona o un grupo de estas, con el fin del lucimiento propio. He llegado a escuchar (des)arreglos de marchas para que una persona haga un solo porque sí, porque ella lo vale y es lo que supuestamente atrae al público. Cornetazos y trompetazos fuera de lugar a modo solista a lo largo de una composición, para crear un espectáculo fuera de lo normal y que, para nada, puede engrandecer a largo plazo a una formación.

Después, pasan cosas y no hay solución viable. Si esta persona o grupo de personas, por cosas de la vida, no pueden ir a tocar, ¿la banda no sale? ¿Se hacen arreglos exprés? ¿Se va a la aventura? El protagonismo de una banda, sobre todo, lo hace el propio grupo trabajando día a día para que todo vaya lo mejor posible. No se puede condicionar una banda por una persona. No se debería ser músico cofrade poniendo condiciones.