Como continuación a mi última reflexión mantengo que, ser costalero, es una forma de vivir, pero ha de quedar claro que no se puede vivir de cualquier manera, siempre que lo hagamos dentro de la fe y en cualquiera de sus formas de agruparse en nuestra Iglesia, como lo es una cofradía y una cuadrilla de costaleros.
Una vida sin valores vulgariza la raza humana y convierte a los hombres en personas sin alma. La educación en ellos no es tarea fácil y debe recibirse desde diferentes agentes, fundamentalmente desde la educación de nuestros progenitores, pero también desde las aulas, y en lo concerniente a valores Cristianos, en las parroquias, en nuestras Cofradías y por ende, en las cuadrillas de costaleros. Comienzo por tanto con esta reflexión una serie, en la que manifiesto cuáles deben ser los valores de un costalero, según mi entender.
Hace unos días el Papa Francisco nos decía textualmente “Es mejor ser ateo que un mal cristiano”, y como siempre, que razón tiene, pues quien dice ser cristiano y no actúa como tal, destruye todo nuestro ecosistema. Y eso mismo ocurre con los muchos, muchísimos costaleros que nos rodean día a día a las actuales cuadrillas con las que trabajamos.
Día de “igualá” o primer ensayo, comunicado con sobrada antelación por las redes sociales, correo electrónico, teléfono, grupo de WhatsApp, etc. Pero siempre tienes al que te llama tres días después diciéndote que no pudo ir pero que cuentes con él; el que cambió de teléfono y no pudo rescatar los mensajes, el que te envía una nota “me es imposible ir, pero el día de salida estoy, seguro”; y por supuesto siempre hay más de uno que ni siquiera se digna a pensar en una excusa y se presenta al siguiente ensayo como si nada hubiese ocurrido…pero en realidad, no asistieron por ninguno de estos motivos, sino por una falta de RESPETO.
Cualquier día de ensayo se levanta nublado, con frío desapacible para estar a las 23,00 h. bajo una estructura metálica o de madera repleta de vigas que inspiran poco, y claro, a media tarde empieza a llover, no agua, sino una infinidad de excusas tales como, “tengo a la niña mala con fiebre”, o “mi mujer está de turno”, o la siempre socorrida “tengo un gripazo que no puedo ni moverme”, y claro, no asiste al ensayo de la humedad y el frío intenso, no por la excusa expuesta, sino por una falta de RESPETO.
Cuadrilla citada a las 21,00 h para hacerse la ropa y en 40-45 minutos estar en la calle disfrutando de lo que nos gusta. A las 21,30 h hay 12 hombres con sus costales perfectamente liados bajo su brazo, a las 22,00 h tienes 23 y a partir de las 22,30 h comienzas a tener 34 para hacer una “igualá” que se la daría yo a los Santiago, Villanuevas y compañía, a ver si consiguen hacer andar los pasos correctamente con una “pequeña” diferencia de 21 cm desde el trabajo más alto al más bajo. Consigues salir a la calle con lo puesto, a las 2 horas y 40 minutos desde la cita, y lo haces así por un cúmulo de faltas de RESPETO.
Y la que más me asombra de todas, cuando te llega el “veteranito” de turno, que en vez de dar ejemplo con su concepto de respeto (este es en minúscula obviamente), tras muchos años de experiencia y dice en toda tu cara, sin inmutarse “capa, yo soy costero derecho de 4ª desde hace más de 12 años”, y te lo dice con toda la tranquilidad del mundo y con toda la falta de RESPETO posible.
Antes de finalizar haré una salvedad para aquellos muchos buenos costaleros que en alguna ocasión tuvieron aquella circunstancia por la que realmente no pudieron asistir a un ensayo, pero estos saben perfectamente que no estoy hablando de ellos.
Hay una cuestión clara en todo esto; no podemos los capataces eludir nuestra responsabilidad cuando ocurren estas situaciones, pues quien permite este tipo de comportamientos es cómplice de esta falta de RESPETO, no principalmente hacia el titular de martillo, sino hacia el resto de costales que son fieles a la cita. Al igual que un padre es responsable de que un niño se comporte mal en una reunión, porque no lo ha educado correctamente, nosotros lo somos de que un costalero cumpla unas mínimas cuestiones de educación y que no sea capaz de asimilar un valor tan importante en cualquier ámbito de la vida como el RESPETO a los demás. Quien no tiene respeto dentro de una cuadrilla, no lo tiene fuera, y aquí radica la importancia de enseñar que tenemos los Negros, pues gran parte de nuestra responsabilidad es formar hombres en toda su extensión.
“Ser mal cristiano es peor que ser ateo”, como nos dice el Papa Francisco, y ser mal costalero por no tener uno de los principales valores que ha de tener la gente de abajo, el RESPETO, sencillamente es peor que no ser costalero.
Ahí queó!!





