El hermano mayor del Nazareno, Víctor Molina, que ha atendido amablemente a Gente de Paz, ha querido salir al paso de los rumores – frecuentes en los mentideros cada año por estas fechas – que en las últimas jornadas aseguraban que la corporación hospitalaria había prescindido del capataz del paso del Señor, Enrique Aguilar, tras lo ocurrido el pasado Jueves Santo, cuando concurrieron serios problemas en el itinerario de regreso a su templo y miembros de la cuadrilla que comanda el capataz solicitaron la solidaridad de costaleros de otras cuadrillas al haber quedado mermada la cifra con la que originalmente contaba Aguilar, quien había cuantificado en dos cuadrillas el número de costaleros disponibles para llevar al Nazareno por las calles cordobesas.
Molina ha asegurado que no hay ninguna decisión adoptada al respecto y que, de manera exactamente idéntica a lo ocurrido cada año, al término de la procesión de la pasada primavera, tanto el capataz del paso del Señor como el del palio de María Santísima Nazarena presentaron su dimisión, por lo que hasta el momento, no habría modificación alguna a lo que es habitual cada año. Molina, que ha reconocido no obstante que lo sucedido el pasado Jueves Santo provocó tanto en él como en su junta honda preocupación, ha considerado que la situación estuvo influida por los nuevos itinerarios y al incremento de horas en la calle derivado, así como al hecho de que muchos costaleros repitiesen bajo las trabajaderas de diferentes pasos a lo largo de una muy exigente Semana Santa.
En cualquier caso, Molina ha explicado que afronta los últimos meses de su mandato descartando, en buena lógica, cualquier movimiento relacionado con esta cuestión. En este sentido, el máximo dirigente de la corporación cordobesa ha afirmado que tiene la firme intención de concurrir a renovar su mandato, en una convocatoria prevista inicialmente para el próximo mes de enero. Tras el proceso y si obtiene el respaldo mayoritario de la asamblea general de hermanos, será el momento de sentarse con ambos capataces para dilucidar una línea adecuada de actuación para que los problemas del pasado Jueves Santo, no se vuelvan a repetir. Hasta entonces, cualquier consideración al respecto, ha asegurado Molina, no son más rumores que carecen de cualquier fundamento más allá de una situación normal que se repite de manera idéntica cada año – la dimisión de los capataces – y la lógica preocupación para que se implementen las medidas que sean precisas para que no vuelvan a reproducirse por problemas del pasado Jueves Santo.





