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Racheando

Y llegó la primavera

Y hoy es cuando la luna nos embelesa a todos llenando de luz el cielo nocturno, para hacernos imaginar la siguiente, cuando ya sea – la anhelada para todos los cofrades – Luna de Parasceve o de Nisán. Ahora ya descontamos los días del calendario bajando del mes de distancia para el Viernes de Dolores, cuando las vísperas de una nueva Semana Santa salgan a las calles anunciando la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

Aún estando en plena Cuaresma, llena de actos públicos, es ahora quizás, con la entrada de la primavera, cuando los nervios ya no salen del estómago, con esa necesidad de ver ya la túnica planchada colgada por alguna parte de la casa. Esos recuerdos de las madres buscando todos los accesorios de las túnicas, preguntando incesantemente donde están guardados los guantes, desempolvando los zapatos – esos que menos daño nos hacen y casi solo usamos para estas fechas -, si los cíngulos están en su sitio.

Ya apenas quedan veintipocos días para un nuevo Domingo de Ramos en el que los padrinos busquen las mejores palmas ilicitanas para los niños, nuestros abuelos buscando ramas de laurel para ser bendecidas – y nuestras abuelas buscando las que más hojas tengan para aprovechar y bendecir las comidas durante todo el año -.

Poco a poco llegarán los momentos del ritual del nazareno, vistiéndonos nerviosos, mientras tu madre niega con su cabeza porque considera que la capa tiene ahí una arruga con la cual no puedes salir a la calle por «el que dirán». Recordando la fotografía que te hacías en el portal de tu casa con toda la familia, y que por desgracia cada vez tiene más ausencias.

Se acerca el tiempo de la Gloria, en la que hay que abarrotar los actos de nuestras hermandades arropando a nuestros titulares, se acerca el tiempo de la penitencia, haciendo con cada paso una petición.

Se acercan sones de aquellos que llevan ensayando todo un año para acompañar a las imágenes del Padre y su Bendita Madre en la Tierra, y marcar compases de amor a sus pies. Ya se oyen a lo lejos las notas hechas oración, de esos músicos que dejan su aliento en cada marcha a interpretar.

Solo una luna más… para que llegue nuestra Semana, en mayúscula. Seamos capaces de disfrutar de los preparativos, de la misma forma que disfrutemos de cada momento cuando llegue.

Veinticuatro días, y descontando.

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