¿Y tú, rezas el Santo Rosario?

Querido lector de cruce de gallardetes:

Hace tan solo unas horas, la Iglesia celebraba la festividad de Nuestra Señora del Rosario, una devoción extendida por toda la faz de la tierra. En muchas de nuestras localidades, encontramos una corporación que tenga como titular mariana a la Virgen en esta advocación, otros la tienen como patrona y también, hay diferentes corporaciones de glorias que la tienen como modelo, amén, de la bella tradición de llevar a Nuestra Señora del Rosario de Fátima por las casas de los vecinos durante unos días en una pequeña capilla.

Sin lugar a dudas, esta es una advocación hermosa, pero hoy, en este apartado de opinión, me gustaría profundizar un poco más de lo que supone que amemos a Nuestra Señora en esta advocación. El Santo Rosario ¡Un arma en nuestras manos! Ciertamente, rezar el Santo Rosario, es una experiencia enriquecedora, pues, son cincuenta rosas de amor a María Santísima, la cual, intercede ante nuestras plegarias.

Que hermoso sería, que mientras aguardamos un palio en la calle lo rezáramos, si no entero, al menos un misterio, pues esto amigos, sí que es un piropazo a la Santísima Virgen María ¿Tienes costumbre de rezarlo en tu día a día? Los comienzos siempre cuestan un poquito, da igual si al principio nos comemos algún Ave María, pero es peor, evidentemente, no rezar absolutamente nada.

Que no nos de vergüenza salir con un Rosario entre las manos cuando salimos a andar y caminar, de rezarlo con nuestros amigos ante nuestros titulares o con nuestras familias. A mí, lo que particularmente más me gusta, es ofrecerlo por alguien, algún familiar o por algún enfermo ¡Cuánto bien le hacemos con nuestra oración!

Todos los grandes santos de la historia, han tenido un Rosario entre sus manos, fijémonos también en los que son ejemplo de santidad y tengamos entre nuestras manos este instrumento de paz. Además, el Santo Rosario como bien sabéis, nos ayuda a acercarnos a la vida de Jesús, a Cristo, por María.

En este mes de octubre, mes misionero y del Santo Rosario, yo os animo a que cambiemos nuestros hábitos y tomemos de nuestro Santo Rosario, para hacernos así un habito de vida, que sí que es saludable y que ayudará a nuestra alma.