Evangelium Solis, Opinión

«Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias»

Hoy nos encontramos justo a ocho días de celebrar la Navidad, de celebrar la fiesta de la venida de Jesucristo al mundo para salvarnos. Hoy es el tercer domingo de Adviento. Este Domingo es llamado “domingo de gaudete”, o de la alegría, por la primera palabra del introito de la Misa: Gaudete, es decir, regocíjense. Por todo ello, hoy con la alegría de saber que el Señor está cerca, llega un nuevo Evangelium Solis a Gente de Paz.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:

–¿Entonces, qué hacemos?

Él contestó:

–El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.

Vinieron también a bautizarse unos publicanos; y le preguntaron:

–Maestro, ¿qué hacemos nosotros?

Él les contestó:

–No exijáis más de lo establecido.

Unos militares le preguntaron:

–¿Qué hacemos nosotros?

Él les contestó:

–No hagáis extorsión a nadie, ni os aprovechéis con denuncias, sino contentaos con la paga.

El pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:

–Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego: tiene en la mano la horca para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.

Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.

Palabra del Señor.

El Evangelio de hoy se centra en el mensaje más humano de lo que hay que hacer. Es una parte un poco más particular de Lucas, donde da un a visión particular de Jesús Nazareno y su Cristología.

Por ello, podemos avanzar que Lucas quiere humanizar, con razón, el mensaje apocalíptico del Bautista para poder vivirlo más cristianamente. En verdad es la manera más práctica de la vivencia del seguimiento que Lucas propone a los suyos. 

Acuden al Bautista la multitud y nos pone el ejemplo, paradigmático, de los publicanos y los soldados. Unos y otros, absolutamente al margen de los esquemas religiosos del judaísmo. Lucas no ha podido entender a Juan el Bautista fuera de este mensaje de la verdadera salvación de Dios. Esta manera de vivir el cristianismo de forma práctica, con desprendimiento, es una constate normal en el Evangelio de Lucas.

Nos encontramos con la llamada a la alegría de Juan el Bautista; es una llamada diferente, extraña, pero no menos verídica: es el gozo o la alegría del cambio. El mensaje de Juan, la figura que nos acompaña y nos anima a vivir el Adviento, es bien concreto: el que tiene algo, que lo comparta con el que no tiene; el que se dedica a los negocios, que no robe, sino que ofrezca la posibilidad de que todos los que trabajan puedan tener lo necesario para vivir en dignidad; el soldado, que no sea violento, ni reprima a los demás. 

Estos ejemplos pueden vivirse hoy en día en nuestra sociedad, es la manera de actuar en cada situación, profesión o modo de vivir en la sociedad. Juan pide que se cambie el rumbo de nuestra existencia en cosas bien determinantes, como pedimos y exigimos nosotros a los responsables el bienestar de la sociedad. 

No es solamente un mensaje moralizante y de honradez, que lo es; es, asimismo, una posibilidad de contribuir a la verdadera paz, que trae la alegría.