El pasado sábado tenía que acudir a un evento de especial importancia para mí y dependíamos para celebrar el mismo de la dichosa situación de inestabilidad atmosférica. Desde una semana antes estuve consultando a diario el tiempo. Páginas nacionales e internacionales. El tiempo analizado por días, por horas y por todo lo que era humanamente posible consultar. Nada de nada. Indefinición constante y permanente. En los siete días previos, cuatro veces se vaticinaba lluvia y tres sol radiante y espléndido. En mi desesperación casi estuve tentado de llamar a un cabañuelista -a lo que llega uno- e incluso de consultar a un mago africano del que me repartieron una octavilla en la calle Cruz Conde. Doctor algo, se llamaba el amigo. La tarjeta creo que aún la tengo por ahí, por si a alguien le interesa.
Al final el sábado llovió y el acto fue, por desgracia, suspendido. Qué le vamos a hacer. Pues, por lo pronto, contárselo a todos ustedes y que saquen en claro una importante lección. La próxima Semana Santa podrá llover. Un día, dos o, Dios no lo quiera, de Domingo de Ramos a Domingo de Resurrección. Esto es así porque la celebramos en la primera luna llena de la primavera, mientras al Papa Francisco o a sus sucesores no les dé el punto de cambiarla por algún motivo más o menos justificado. Por tanto siempre será difícil de predecir y la probabilidad de que llegue una borrasca siempre estará ahí y, por pura estadística, será muy probable que las lluvias hagan acto de presencia en un momento determinado. No confíen en los partes climatológicos que hacen vaticinios a semanas vista de los días de referencia. Ni siquiera el del sábado de Pasión será 100% válido para el Domingo de Ramos. Y si no que se lo digan a sevillanos y cordobeses viendo lo que ocurrió en 2016. En Sevilla se pronosticaba un temporal de padre y muy señor mío del que Córdoba iba a quedar teóricamente salvada. Al final el temporal se adelantó, en Sevilla llovió durante toda la madrugada del Domingo de Ramos y a la hora de salir las cofradías todas pudieron ponerse en la calle. En Córdoba, en cambio, el temporal llegó justo cuando la Borriquita se disponía a entrar en carrera oficial y no se fue en todo el día… Incluso los partes acabaron jugando una malísima pasada a la Oración en el Huerto, cuando les juraban y les perjuraban que el cielo se abriría y permitiría a la Hermandad salir. Y ya vieron ustedes cómo acabó todo.
Tomen nota para dentro de dos semanas. Tiren de memoria. Podrá llover en Semana Santa, claro. ¡Pero no lo hará por lo que digan los partes climatológicos realizados dos semanas antes, cinco días antes o el propio día previo al comienzo de la misma! Miembros de juntas de gobierno: no tomen decisiones precipitadas ni kamikazes. Usen el sentido común y confíen solamente en los predicciones de expertos de ultimísima hora. Y aún así, no se fíen del todo. Sean siempre prudentes. Recuerden que nunca nadie murió por un exceso de prudencia. He dicho.





