Tras el último caramelo lanzado por Baltasar el pasado sábado y las risas de los niños la mañana siguiente al descubrir los regalos depositados por Sus Majestades de Oriente, los cofrades comenzamos a tachar días del calendario hasta la llegada de una nueva Cuaresma.
La llamada «pre-Cuaresma» – que para los más jartibles empieza en septiembre con el inicio de cultos tras el verano – ya empieza a traer los nervios a los corazones de los ansiosos por vivir una nueva Semana de Pasión. Comienzan las igualás en los pasos de Andalucía, y los hombros de algunos braceros empiezan a notar el calor de un trono sobre él.
Los músicos comienzan los ensayos con mayor intensidad, algunos en locales climatizados y otros bajo una ola de frío ártico, – la eterna problemática del músico cofrade – ponen a tono los labios y los brazos para vivir de nuevo el sueño de los despiertos en cada estación de penitencia que vivan y rezando como mejor saben, a través de su música.
Comienzan a descontarse los días para las caminatas de Besamanos en besamanos y de culto en culto. Las casas de confección de trajes se lavan las manos ante los nuevos «capillitas» que acuden como pinceles y con el pelo engominado al más puro estilo de capataz de «El Palermasso».
Ahora, solo queda disfrutar de cada momento junto a los verdaderos protagonistas de estas fechas: los Sagrados Titulares.





