Izquierda Unida, de ridículo en ridículo, afirma que adecentar la plaza de Capuchinos es «blanquear muros de edificios privados» y «pagarle los albañiles a la Iglesia»

No se cansa el grupo municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Córdoba, con Pedro García a la cabeza, de hacer el más patético de los ridículos. En esta ocasión ha sido a cuenta de reurbanización de la Plaza de Capuchinos y la Cuesta del Bailío por parte del Ayuntamiento. Un enclave que forma parte ineludible del casco histórico de la ciudad de San Rafael y paso fundamental para los miles de turistas que visitan cada año la ciudad en condiciones normales pero no le debe parecer suficientemente importante a los comunistas cordobeses que han censurado que el gobierno municipal se dedique a «blanquear muros de edificios privados» mientras mantiene paralizadas obras que fueron consensuadas con los vecinos al término del anterior mandato», de donde se deduce que los comunistas pretenden que el gobierno municipal actual acometa lo que ellos y sus socios fueron incapaces de hacer limitándose a decir que lo harían.

En concreto, el grupo ha denunciado que el gobierno haya decidido restaurar la plaza de Capuchinos incluyendo, como es lógico, la limpieza de las fachadas, algo de lo que Izquierda Unida asegura -en una nueva muestra de infinita y grotesca ignorancia- que «tendría que ocuparse el propietario del edificio, que en este caso es la Iglesia». Cabe recordar que tanto en el mandato de Isabel Ambrosio como en los encabezados por los comunistas, han sido entidades adscritas a la iglesia católica, en concreto las hermandades que tienen su sede canónica en este enclave las que han adecentado la plaza y la cuesta excediendo con creces su responsabilidad. Sólo a un necio se le ocurriría defender que adecentar las calles de Córdoba no corresponde al ayuntamiento. Arreglos que se hacían imprescindibles toda vez que la incompetencia de socialistas y comunistas mantenían año tras año estas localizaciones en un estado deplorable ante el estupor de los miles de turistas que transitaban por esta zona. Al parecer Pedro García y sus amigos pretenden que el ayuntamiento continúa haciendo dejación de sus obligaciones. algo que parece que el actual equipo de gobierno no está dispuesto a hacer.

En el comunicado emitido al efecto, Izquierda Unida ha asegurado que «cuando el Ayuntamiento reforma cualquier calle de la ciudad se limita a actuar sobre el espacio que es de su titularidad, y no se arreglan los desperfectos que puedan tener los edificios de viviendas ni de otros inmuebles que son de propiedad privada», motivo por el cual ha tachado la restauración tanto de la plaza como de la cuesta de «agravio comparativo» que hace el gobierno de Bellido en el caso de Capuchinos al «querer pagarle a entidades privadas como la Iglesia la rehabilitación de sus propiedades con dinero de todos los cordobeses y cordobesas». Una absoluta memez, que provoca la carcajada, en la medida en que resulta imposible restaurar la plaza de Capuchinos sin blanquear las paredes de los edificios que la circundan.

Por todo ello, los comunistas han afirmado que Bellido se dedica «a pagarle los albañiles a la Iglesia» y han subrayado que «prioriza pequeñas actuaciones estéticas» frente a otras relacionadas con la accesibilidad o la movilidad que irían en beneficio de quienes habitan la ciudad y también de quienes nos visitan. Para que todo el mundo lo entienda: la plaza de Capuchinos, enclave de Córdoba mundialmente conocido no debe ser arreglado en opinión de Izquierda Unida. Hay otras zonas mucho más importantes. En el colmo de la incongruencia, al comunicado destaca que «es importante cuidar la zona patrimonial», pero señala que «estas actuaciones ni siquiera repercuten en el cuidado del patrimonio, sino que son solo arreglos muy puntuales y de carácter estético que van más encaminadas a que el casco luzca bien en las fotos que a cuidarlo tanto para el turismo como para los vecinos y vecinas que aún resisten en sus barrios». Cabe preguntarse que si esta restauración le parece mal a Izquierda Unida, ¿cómo le parecería una de mayor envergadura?