La Chicotá de Nandel | «El aire acondicionado es como la marcha Eternidad»

Sumergidos en pleno apogeo veraniego, estarán conmigo que no todo es tan idílico si no se está en Marbella en un chalet, en las playas de Cádiz o Huelva, en alguna cala perdida de Almería o incluso Granada, y encima, te toca trabajar a pleno sol.

Para los que trabajamos encima dentro de un coche la mayor parte del tiempo, y, encima nos toca entrar a recintos, grandes almacenes, centros comerciales, tiendas, edificios públicos, volver a salir a la calle y luego al coche… Frió, calor, frío, calor, frío, calor…

Me mata, y es cierto, odio con todas mis fuerzas el aire acondicionado.

Hay quien dice que la calefacción le da dolor de cabeza, que si no es buena, que si esto, que lo otro, pero de ¿el aire acondicionado? A mí me molesta muchísimo más.

El aire acondicionado está en todos lados en cuanto nos metemos en faena con «la caló», que como aquí esto va como va, aunque esté respetando estos últimos años un poco más, pues normalmente pueden ser 9 meses con «la caló», o con un día en febrero «con la caló», por lo tanto, el aire acondicionado, con lo que lo odio.

El aire acondicionado es como la marcha Eternidad.

¿Si va usted al Corte Inglés a comprarse un polo primaveral y le pilla en Cuaresma? Eternidad.

¿Va usted a la entrega de medallas de Andalucía? Eternidad.

¿Va usted a Fitur? Aire acondicionado, ¿y? Eternidad.

¿Pasa alguno con el volumen del coche a mil? Reguetón. ¿Si ese día le coge más flamenco? Eternidad.

¿El Cristo por Catedral? Eternidad. ¿Por el parque? Eternidad. ¿En la salida o entrada? Eternidad. ¿En el saludo a tal Hermandad? Eternidad.

¿Si te das un paseo por los Madriles? ¡acaba sonando Eternidad!

Y yo que pensaba que odiaba el aire acondicionado…

No vayan a creer que culpo de nada o es una crítica a Rosario de Cádiz, ni mucho menos. Total, han sido unos de los culpables de que los sevillanos hayan preferido lo mejor a lo suyo.

Y estos, están ahora mismo en su Caleta, la Barrosa, el Palmar, los Caños, Barbate, Zahara o cualquiera de sus playas, con su bañador, su vasito fresquito, y de fondo Ruibal, Aragón, Don Antonio, Manuel Carrasco y el producto marinero que da la tierra.

¿Los de secano? Con el aire acondicionado, que lo odio, y por si fuera poco, alguno al lado con Eternidad.