La Magna que se celebrará en Córdoba en el mes de octubre no deja de generar informaciones, algunas de lo más peculiares. Con horarios y recorridos publicados y con un buen número de bandas confirmadas, el evento servirá para probar itinerarios y constatar que la época de contratar a formaciones musicales de tronío, al menos en la capital y hasta la fecha, quedó atrás.
Son las luces y las sombras típicas y tópicas de este tipo de citas fastuosas, pero hay otras notas al margen que llaman más la atención. Una de estas ha sido el supuesto ofrecimiento del palio de la Hermandad de la Yedra de Jerez a la de La O de Córdoba para que lo luzca en la Magna.
Ambas cofradías lo han desmentido y se pierde la oportunidad de ver una de las grandes construcciones salidas del taller de Elena Caro, ya que la Reina de los Mártires no participará, a no ser que lo preste la Buena Muerte, claro está.
Pase lo que pase finalmente, en la sucesión de afirmaciones y desmentidos subyace un problema estructural que se verá a las claras en la Magna. Y no es otro que en Córdoba, tanto los palios como buena parte de los pasos en general, se hallan en construcción. En el evento de octubre procesionarán cuatro palios y, de los mismos, solo uno está terminado (ya los gustos son otra cosa).
Si estos acontecimientos sirven para conocer la Semana Santa de la ciudad que los acoge, se va a poder comprobar a las claras el punto en el que se encuentra Córdoba.
Madre de Dios del Rosario realizará por primera vez su salida procesional en horario matinal el próximo 12 de octubre
La Hermandad de los Dolores del Puerto de la Torre recupera un fragmento de la antigua Dolorosa destruida en 1931
El Socorro desvela el recorrido de su salida del 27 de septiembre, que contará con un tramo azul y el acompañamiento de la Banda de la Estrella
Güevéjar acoge este fin de semana los cultos y la procesión en honor a su Patrona, la Virgen de las Angustias
La restauración de Nuestra Señora de los Dolores y del Rayo sitúa su origen en torno a 1604-1606
La Virgen de los Dolores y del Rayo recupera su policromía original y sus manos primitivas tras casi seis meses de restauración 




