A contracorriente | Una destitución poco entendible

Que la Magna resultó un caos organizativo escapa a poca gente, salvo a quien se obceque en no reconocerlo. Pero ese caos parece que se ha expandido a la capacidad de decisión de alguna junta de gobierno.

La destitución de Sony al frente del Nazareno, con la imagen teniendo que regresar el sábado es difícil de entender -más allá de los motivos- en un sentido práctico del asunto. La imagen debe regresar el sábado, en procesión, a su templo y todo el espectáculo sobraba hasta que el Nazareno regresase.

Acudiendo a los fundamentos, hay varias versiones que se pueden creer o no, pero parece razonable pensar que si se le pidió al capataz que no apareciera y que fuera su equipo el que se encargara, de no ser que mediase algo extremadamente grave, sería una falta de respeto, no se sabe si basada en el desconocimiento o en otro tipo de razones.

Tampoco, si es verdad que todo proviene de un grupo de costaleros,  parece sensato hipotecar la hermandad a una minoría, pues ahora habrá que llamar a otro capataz y, si tiene un mínimo de conocimiento y amor propio, parece complejo que cualquier hombre de negro que se precie acepte.

Y todo ello sazonado con una junta de gobierno saliente y sin candidatos a la vista, a no ser que salieran o saliesen de esos presuntos costaleros descontentos con Juanma Martín .

Todo farragoso y oportunista, al menos es lo que se intuye, y con posibles capítulos que escribir de aquí al sábado. Y es que está por ver si el equipo acepta el encargo y si los costaleros de Sony quieren salir sin él al frente. Su gesto de generosidad ha sido inmenso, pero no es menos cierto que en la piel de sus costaleros y sus auxiliares, quien suscribe no saldría ni a punta de pistola. Una cuestión de respeto lo llaman.

Y tampoco hay que olvidar de dónde viene la hermandad, en lo que al mundo de abajo se refiere. De la nada. No hace tanto, poco antes de que llegara Sony, el paso del Señor llegó a arrastrarse -literalmente- por las calles de la ciudad.

En una época de bonanza costaleril, aquello fue para mirárselo. El siguiente capataz duró lo que duró y fue Sony quien los ha llevado a un nivel que ni llegaron a soñar.

No hay que dejarse atrás al palio, un paso que todo el probaba no repetía y es una evidencia tan consistente como la anterior. También lo arregló el que ahora destituyen.

Seguramente, las dos partes habrán cometido errores, pero el de la cofradía es superlativo, porque todo sale y todo entra, pero el ridículo pesa, aunque pocos se atrevan a decirlo en público.