Se ha notado muy mucho que estamos en periodo electoral, aunque en muchos lugares se haya respetado la Semana Santa en cuestiones de campaña, si que se ha visto a muchos candidatos como pavos reales, abriendo sus colas para llamar la atención de todo el mundo para intentar captar la atención de los cofrades y salir mejor parados de las urnas. Poco me equivocaba en un anterior artículo.
Cuando los antifaces deberían cubrir las caras de todos los hermanos, sin excepción, los candidatos aparecían sin ellos, de una manera que, a mi juicio, poco dice de ellos ya que una Estación de Penitencia es algo íntimo, privado, de carácter personal, y algunos candidatos lo han usado de campaña electoral, cuando se suponía que no la iban a hacer durante la Semana de Pasión.
Una campaña decisiva para el futuro ya no sólo de nuestro país, sino de nuestras ciudades y muchas comunidades autónomas, en la que el peso de los cofrades aunque muchos lo subestimen, sigue siendo más que importante aún hoy.
El poder es goloso, y peor es la ambición que demuestran ser algunos candidatos, de diversos partidos, yo aquí no les voy a decir a quien votar, no doy mítines, pero si que quiero animarles a acudir a las urnas el próximo domingo, porque nos jugamos nuestro futuro.





