A paso mudá | ¿Cuánto vale tocar en Sevilla?

Qué fácil es sacar un paso a la calle con una Imagen. Qué fácil (que no a nivel económico) es llevar a una banda en una procesión. Qué fácil es enchaquetarse para dirigir un paso. Y qué fácil es no ser una corporación adherida a la Iglesia. Pues sí, amigos lectores, esto es lo que vivimos en nuestra Cuaresma cada año por diversos rincones de Andalucía. Y es que, después de ocho meses, vuelvo a empezar un artículo con estas palabras.

Parece ser que, para sacar una imagen a la calle, solo hacen falta unos pocos de “tips” y listo: un paso (da igual su calidad artística y todo lo que ello conlleva), una imagen (también de calidad indiferente) y “socios” que aporten su cuota para cubrir los gastos. Y con esto, me refiero a las asociaciones culturales cofrade que ponen los pasos por las calles sin tener ningún tipo de remordimiento ni reparo, que sacan su procesión desde cualquier lugar para el disfrute de los propios que componen la asociación.

Y ahora, tras estas líneas, vendrán los “haters” a decir que colaboran en obras sociales, que quitan a los jóvenes de otras malas prácticas en los barrios, etcétera etcétera. Pero no todo debe ser así. Ni una hermandad es todo obra social lo que conlleva, ni una hermandad es todo sacar procesiones a la calle. Todo hay que hacerlo siguiendo los pasos de nuestra Madre Iglesia, sin hacer las cosas al ritmo que uno quiera.

Además, cada vez se ven más bandas que participan en estos tipos de procesiones, sin reparo alguno, con el fin de intentar meter un pie en Sevilla. ¿Qué beneficios tiene querer venderte en una corporación ajena a la Iglesia, que por lo general, y con todos mis respetos, no tiene la repercusión suficiente para poder venderte? El hecho de decir “toco en Sevilla” parece valer mucho, pero hay que contar las cosas como son, no como se quieren. Bandas que, por lo general, (y autodenominándose de gran nivel) van reforzadas en todas sus actuaciones, como otras que van por decir “he tocado en Sevilla”, creo que deberían mirarse un poco su marketing y la forma de querer hacerse conocida. Y aquellas que, por suerte, ya lo son, dedicarse a respetar las directrices marcadas por la Iglesia, el respeto por la evangelización y que todo no sea un teatro en la calle.

Y que conste que no estoy en contra de dichas asociaciones, ya que serían un ejemplo si se dedicaran a la formación “cofrademente” hablando, si fueran lugares de compartir ideas e intereses y otras tantas cosas que se nos escapan. Pero salir a la calle porque sí, a lo rápido y sin control, no.

Por tanto, ¿cuánto vale tocar en Sevilla? Mucho trabajo y dedicación es lo que hace falta como ya hicieron muchas.