A paso mudá | ¿Qué le falta a la Semana Santa de Córdoba?

Dolores Córdoba

Hace algo más de un año, abría mi columna de opinión con estas palabras:

Comparando la Semana Santa de Córdoba, que para mí como cordobés que soy, me parece una joya, ya no solo por las hermandades que la componen, ni las procesiones que tienen lugar en los diferentes días, sino también por el enclave por donde  discurren las cofradías y sobre todo por el marcado carácter cordobés de algunas de ellas. Cada vez son más las qué “imitan” el estilo sevillano, que sin tener nada en contra de él, creo que en Córdoba no tiene cabida para todas las hermandades ni todo su público.

Y es que, la Córdoba cofrade, como en cada ciudad o cada pueblo de nuestra extensa geografía, tiene un carácter especial y marcado, el cual nos diferencia entre todos. Pero, aparte de esto, hay cosas las cuales son comunes entre todas las Semanas Santas. Por lo cual, ¿qué falta o qué sobra en Córdoba?

Partimos de que todas las jornadas tiene varias hermandades en la calle, de barrio o de centro, con más o con menos hermanos, con mayor o con menor devoción popular. Además, una carrera oficial la cual yo la calificaría como <<única en su especie>>, en un enclave único. También se trata de una Semana Santa relativamente fácil de ver para el espectador, con hermandades con una media de hermanos bastante aceptable. Para terminar, acuden bandas con nivel considerable a la gran mayoría de las procesiones.

A priori, todo parece que va bien, pero ¿realmente todo es tan bonito y tan cierto? Lo desconozco, aunque a medias, pero lo desconozco. 

Lo que sí conozco, y que nadie se me eche encima, es que en Andalucía no tiene la popularidad que puedan tener otras como Sevilla, Málaga o Jerez. Y es que, en Córdoba hay imágenes de una calidad inigualable incluso en la propia España como para que no tenga tal popularidad en nuestra geografía.

¿Qué le falta a la Semana Santa de Córdoba?