Así sonó el pasodoble de «La Sonrisa de Dios» para el Cristo de la Sed y Rosario de Cádiz

Se ha creado a lo largo de los años una extraña tendencia que parece establecer un acantilado entre dos mundillos tan arraigados en nuestra cultura andaluza como son el carnaval y la Semana Santa. Nada más lejos de la realidad, puesto que muchos son los que a la vez disfrutan del carnaval y son cofrades. Dos mundos que tienen miles de nexos de unión en forma cientos de interacciones y sobre todo  de miles de actores compartidos que desarrollan su vida y su arte a caballo entre dos manifestaciones con son parte esencial de la idiosincrasia de Andalucía.

En la memoria del Carnaval gaditano brillan con fuerza todas y cada una de las referencias que autores míticos como Antonio Martínez Ares ha dejado en sus letras sobre el Nazareno de Santa María o la recordada presencia del Coro de Julio Pardo para honrar a la Reina de la Calle Pureza en la Madrugá sevillana y trianera de 2013, por destacar dos de los miles de ejemplos que podrían evidenciar esta infinita cercanía entre dos formas de respirar que no son más que dos maneras de ser andaluz. Y es que Carnaval y Semana Santa son dos aspectos culturales que no tienen ninguna razón para estar enfrentados. De la mezcla de estos dos ámbitos pueden salir verdaderas obras de arte tal y como se ha podido ver en los ejemplos citados anteriormente.

Las últimas horas ha deparado un nuevo recuerdo colectivo que viene a fusionar maravillosamente ambos universos. Ocurrió en la primera sesión de la fase de preliminares del recién estrenado concurso de agrupaciones de Cádiz, cuando la comparsa «La sonrisa de Dios» quiso rememorar uno de los instantes más significativos que se produjeron la pasada Semana Santa en la ciudad de Sevilla, la irrupción de la banda de cornetas y tambores Rosario de Cádiz tras el Cristo de la Sed bajo el cielo del Miércoles Santo, comparándolo con la participación sevillana en el Carnaval gaditano. Una irrupción de cuyo significado y trascendencia, por tanto implica la apertura de par en par de unas puertas que estuvieron demasiado tiempo cerradas, y posibilitaron a la Sevilla Cofrade disfrutar en sus entrañas de una de las mejores formaciones musicales del género. Una presencia que logró «estremecer nuestras dos orillas» como canta emocionada la comparsa sevillana.

Una apertura que, en las últimas décadas se va producido igualmente en el concurso gaditano y que queda absolutamente demostrado por el hecho de que en la primera sesión del archiconocido concurso, ninguna de las agrupaciones que entraba el liza fuese de la Tacita de Plata. Una realidad que ha abierto un inmenso abanico, un inmenso recorrido de ida y vuelta entre dos ciudades y dos formas de vivir Andalucía, condenadas a encontrarse, condenadas a retroalimentarse y condenadas a enriquecerse mutuamente. 

Este fue el homenaje a aquel inolvidable Miércoles Santo por parte de «La Sonrisa de Dios» una comparsa sevillana algunos de cuyos componentes son hermanos y devotos del Crucificado de Nervión que tiene letra y música de José Antonio Alvarado, que ha sido miembro de Tres Caídas de Triana y reconoce, tal y como pone de manifiesto en la entrevista posterior a la actuación la trascendencia de la llegada de Rosario de Cádiz a la Semana Santa de Sevilla, y Antonio Díaz Parrado y la dirección de dirección de Miguel Ángel Fernández Corredera que ha vuelto a ser capaz de fundir el almas de dos ciudades y las dos caras de una  misma moneda, la moneda del sentimiento que une al mundo del Carnaval y el de la Semana Santa, dos universos que algunos llevan décadas intentado enfrentar y que muchos de quienes beben y laten en ambas orillas se empecinan en demostrar que son dos forman de vivir Andalucía con una plenitud y una intensidad que está al alcance de muy pocos.