«Resultó un día fatídico. Al salir de su trabajo de madrugada el coche en el que viajaba con otros compañeros colisionó con un vehículo atravesado en la autopista. Sergio Neira Cisneros fue el más afectado en el accidente, resultó con rotura de todo un lateral de la cara, el pómulo en tres pedazos y también el afecta a la órbita del ojo izquierdo. La gravedad de las heridas aconsejaron el traslado desde el hospital Juan Ramón Jiménez al Virgen del Rocío en Sevilla para su ingreso y posterior operación maxilofacial. Pero al final hay una complicación por una infección, el joven Sergio Neira coge la meningitis y entra en coma.
Ingresado en la unidad de cuidados intensivos, se debate entre la vida y la muerte. Al final no había muchas esperanza, pocos esperaban que saliera del coma, los más cercanos se afanaba a la devoción más íntima y segura de las imágenes de las dos cofradías a las que pertenece, la del Nazareno, de donde era diputado de orden, y del Calvario. Los suyos cuentan que despertó un día del coma y tenía entre sus manos las imágenes del Calvario y el Nazareno. Todos habían pedido por el joven». Así explicaba el compañero de Huelva Información, Eduardo Sugrañes, hace casi nueve años la historia de un milagro, o asi quieren creerlo quienes lo vivieron de cerca.
Una historia llena de emoción, que tuvo lugar en la primavera de 2004 que propició que su protagonista, Sergio Neira, quisiera dedicar la indemnización que recibió del accidente a realizar una imagen de un nazareno, que lleva el nombre de Cristo de la Salvación, «porque él se sintió salvado por la ayuda de esas dos imágenes del señor que camina con la cruz». Una imagen realizada en 2010 por el imaginero Miguel Ángel Valverde y que estuvo expuesta antes de llegar a Huelva en la iglesia de la Anunciación de Sevilla, acogida por la Hermandad del Valle.
La talla, de gran expresividad y belleza, pasa por ser el primer nazareno de su autor, y cuenta con algunas singularidades como es la corona de espina tallada en la sien en un mismo bloque, usando en ella un centenar de clavos», tal y como explicaba el propio Sugrañes en aquél artículo que culminaba explicando que «La imagen se encuentra en su casa, en la calle Sanlúcar de Guadiana, 35-2ºA, en una habitación donde recibe la visita no sólo de amigos y familiares de Sergio Neira, sino de vecinos y personas que acuden a rezarle y a llevarle flores. Su deseo es poder contar con un oratorio donde pueda estar expuesta al culto de todo el que lo desee y ser bendecida en un acto público.»
Ahora, nueve años más tarde, el sueño del protagonista de este milagro ha visto materializado su anhelo, con la bendición este domingo de la imagen del Santísimo Cristo de la Salvación en la Parroquia de San Rafael Arcángel de Huelva, lugar en el que ha sido expuesto a continuación en devoto besamanos. Una imagen cuyas llagas y heridas -explicaba el propio Sergio Neira – muestran la cruda realidad sobre el momento del azote, siendo en este caso gubiadas en el cuerpo del Nazareno por el autor, presentando además el Nazareno, varias contusiones en el cuerpo, destacando las pequeñas fisuras en las rodillas, producidas en su mayor parte por las caídas de Cristo.
En cuanto al rostro del Varón, cabe destacar la corona de espinas tallada en la sien en un mismo bloque, usando para las mismas medio centenar de clavos punzantes, los cuales provocan pequeños hilos de sangre que comienzan en la frente y recorren sinuosamente cada rincón del rostro, destacando la unión entre ellos en la garganta, donde baja un gran reguero rojizo, mostrando así una nota característica del imaginero. Las mejillas se muestran descarnadas y la boca, entreabierta, permite ver las piezas dentales y la lengua del divino, en actitud jadeante, destacando del rostro la sangre que emana de la cavidad nasal y del pabellón auditivo, siendo importante el hematoma situado en la zona izquierda del rostro, producido por uno de los golpes sufridos en la flagelación.
Son cuatro los mechones que pueden contemplarse al ver la talla, destacando el más largo y apelmazado, situado a la derecha, ya que este se encuentra levemente separado del resto, provocando sensación de movimiento a la imagen, una sensación que es más pronunciada aún si cabe, al observar que la pierna izquierda sobresale casi de la peana para soportar todo el peso del madero, siendo la derecha la que se encuentra extendida totalmente, levantando sutilmente el talón del pavimento en una amplia zancada. El Nazareno porta la Cruz sobre el hombro izquierdo, ladeando levemente la cabeza hacia la derecha provocando esta una fuerte contractura muscular marcada en la talla. La mirada muestra a un Cristo humilde y entregado que anda de forma valiente camino del Calvario.
Las manos, grandes y venosas, abrazan el madero, un madero que sale del habitual estereotipo, ya que intenta imitar fielmente la madera usada, teniendo zonas incluso “apolilladas”, dando sensación de realidad en la misma, no olvidando el contraste entre el exterior e interior del mismo. Sin duda alguna es una talla que sobrecoge, teniendo por un lado la valentía y por otro la humildad, destacando por ultimo la larga cabellera con recogimiento hebreo, tal y como podía llevarlo Cristo según los estudios de la Sábana Santa, siendo esta rodeada por la tela en colores hebreos y mostrando así otro detalle significativo de un Nazareno que fue realizado en barro en el año 2005 y que posteriormente se convirtió en el primer Nazareno de Miguel Ángel Valverde.





