Burladero | Alison, no vayas a ver pasos

Sí, sí, sí. Soy consciente. La playa estaba desierta, la barbacoa en el jardín, Sonia y Selena querían bailar y la ventanita del amor se nos cerró.

El calor abrasador y los clichés musicales han pasado, toquemos madera, y el otoño se acerca peligrosamente como una gacela en la sabana.

¿Y saben qué significa? Tras un verano al rojo vivo, con el termómetro morado al límite y una agenda cofrade más apretada que la lencería de Women’s Secret, vuelve el inimitable, el genuino, el incorrible, el magnífico… Legatus Hispalensis.

Ueeee, uuueeeee, uuueeee. Gracias, gracias. Os adoro, pero solamente los viernes.

Estimado, amable y fiel lector, aquí me tienes de nuevo para desempolvar juntos la maraña cofrade que nos tenemos que zampar cada día con una mezcla de desconcierto y shock postraumático.

No nos habíamos recuperado de la resacosa entrevista de Cabrero en el programa de la cadena local impar, necesaria por otra parte, cuando el calendario del fin de semana se presenta plagado de eventos como si de un viernes de Cuaresma se tratara.

Solamente mañana, sábado 13 de septiembre para más señas, habrá 5 procesiones y dos rosarios en las calles de Sevilla.

Ha leído bien. 5 procesiones en un día de septiembre. Puede que los forofos capillitas estén salivando sólo de imaginar el disfrute de los sentidos que van a experimentar, pero para el resto de los mortales es una absoluta locura.

Es cierto que hay citas obligadas y normales en este tiempo, como la de la Virgen de la Luz de San Esteban o la del Juncal en el barrio del mismo nombre.

Incluso aceptamos la extraordinaria del misterio de las Aguas, que va otra vez a Triana por un aniversario con el pacham pacham que esto conlleva. Y el Legatus se pregunta qué necesidad hay de este faranduleo obsesivo cuando la corporación del Lunes Santo radica en uno de los barrios con más encanto de la ciudad con 5 hermandades en su entorno. Son galimatías que quizás nunca lleguemos a resolver.

Pero es innecesario que en un día bastante completo de por sí se incluya la salida extraordinaria con doble horario de la Anunciación de Juan XXIII, y la procesión de la Virgen de Guadalupe del Convento de San Buenaventura, que siempre ha salido en su festividad, la Natividad de la Virgen celebrada el 8 de septiembre, independientemente del día de la semana que fuera.

Mi teoría es la de siempre: El arzobispo, nuestro “querido” angelito coronaciones, busca el cardenalato como el guiri busca la sombra en los toldos de la Avenida. Y ya sabemos que no hay mayor reclamo en Roma que el éxito de la pluralidad del fervor popular en Sevilla, materializado precisamente en estas procesiones multitudinarias donde los nativos de la capital andaluza muestran su devoción profunda a las marchas y los cambios de los costaleros. ¡Olé!

Y mientras este panorama desolador sea rentable para el inquilino de Virgen de los Reyes número 1, queda pachim pacham para rato.

Pero tranquilo, añorado lector, que siempre nos quedará San Onofre para encontrar el remanso de calma que nos roban los fatiguitas en su incesante labor de dar un paseo a las imágenes de nuestros amores. Entonces llegarán las plagas xilófagas a la madera, y no habrá paz para los malvados.

Así son las cosas y así las he contado con mi acidez natural. Te deseo, amigo lector, una maravillosa semana.