Estimado y apreciado lector, el Legatus le saluda y se siente feliz por hablarle una semana más desde esta atalaya para profundizar en las entrañas enfangadas de nuestras cofradías.
La protagonista de estos siete días ha sido, sin lugar a dudas, la Virgen de la Estrella y la, nunca mejor dicho, sublime y colosal procesión extraordinaria conmemorativa de los 25 años de la Coronación Canónica. Hacía mucho tiempo que no se vislumbraba en la capital andaluza un acto cofrade tan bien organizado, tanto en horarios (cumplidos a rajatabla) como en recorrido, extensión del cortejo o repertorio musical. Y respecto a la presentación de la Virgen, las flores de cera o el paso exornado con nardos, el Legatus solo puede suscribir ese conocido adjetivo calificativo de 13 letras: IMPRESIONANTE.
Pero como nunca llueve a gusto de todos, nuestro querido alcalde y buen amigo de la casa José Luis Sanz, ha dictado sentencia, como si del senado romano se tratara, en forma de pregunta: ¿Saben cuánto ha costado a Sevilla la salida de la Estrella? Y no le falta razón. Solo en efectivos de policía y miembros del Cecop se va un buen pico, dejando además desangelados y faltos de seguridad durante unas horas a muchos barrios de la ciudad. Ese discurso es muy certero y valiente, pero también peligroso. Extremadamente peligroso. Son muchas las voces externas que critican las incesantes salidas extraordinarias, y el legatus también. Hay que regularlas, limitarlas y devolverles el sentido exclusivo que hasta hace un par de décadas tenían. Pero también hay que entender el impacto económico que tiene para el sector hotelero, de restauración o comercial en la ciudad. Este cometido de parar los excesos debe ser refrendado por el arzobispo, que es el único que realmente tiene potestad de ponerles coto. Y de momento el prelado prefiere seguir callado.
Hablando de extraordinarias, desde hoy se puede ver el palio de María Santísima de la Angustias de los Estudiantes en la Iglesia de la Anunciación, su antigua sede. La imagen del paso entrando en el templo y después en la nave principal ha sobrecogido y sorprendido a este humilde articulista como pocas cosas en mucho tiempo. Las andas encajan como las piezas de un puzzle en este inmenso palacio sacro. Y aún queda ver a la Virgen entronizada en el palio, y el paso del Señor. Es irónico que esa estampa pueda ser el resumen de la salida del sábado 16.
Y es digno de destacar el maravilloso gesto que ha tenido la Hermandad de la Esperanza de Triana con la también corporación penitencial Bendición y Esperanza del Polígono Sur, al cederle un manto azul bordado de la dolorosa trianera, el cual utilizaba la Virgen en el pasado. Un ejemplo de generosidad. Ojalá las cofradías fueran noticia más a menudo por gestos como éste.
Hablando de solidaridad y fraternidad, es justo reconocer una semana más la inquebrantable labor de las hermandades, parroquias, archidiócesis y Cáritas para ayudar y llevar todo lo posible a los afectados por la DANA.
Finalmente, merece una especial felicitación el Cabildo Catedral por la exposición “Fons Pietatis”, una verdadera joya llena de tesoros devocionales. También a la Hermandad de la Macarena y al artista Manuel Peña por la espectacular papeleta de sitio para la participación de la Esperanza en la Magna de diciembre.
El Legatus les manda un fuerte abrazo deseándoles buena semana, y aconsejando que tenga los sentidos alerta ante los acontecimientos cofrades que están por llegar.





