Canícula y debate

A los cordobeses nos aguarda un verano que será largo; no un estío que pasaremos colgados de lo que los petimetres llaman nueva normalidad, sino una estación, de mascarillas y distancia social, definitivamente anormal. Los cofrades sin duda atravesaremos un desierto, y no sólo por las temperaturas habituales de la canícula del valle del Guadalquivir, también por que será un tiempo de espera en el que no se sabe muy bien hacía donde nos dirigimos. Al día de hoy nadie garantiza que la próxima primavera será coronada y bendecida con la presencia del olor a incienso entre las calles de nuestra ciudad.

Esto no quiere decir que esa travesía entre dunas y calor sofocante esté libre de ilusiones y proyectos, antes al contrario, hay unas fechas insoslayables que son las que muy posiblemente marquen el futuro de manera muy acentuada, el calendario va a ser testigo de decisiones que se antojan trascendentales en el devenir de nuestra Semana Santa. Diríamos que incluso la propia esencia de lo que es la Semana Santa andaluza está en juego; a esto debe añadirse las propias singularidades del mundo cofrade cordobés, en un momento lleno de incertidumbres y lejanas certezas en todos los ámbitos, para la Córdoba que gusta del paso de sus procesiones esta zozobra aumenta exponencialmente

La Semana Santa de Córdoba tiene que decidir, o mejor las corporaciones y también las personas que la componen, que quiere para si dentro de unos años. Ahora debe acometer una tarea que no se puede dejar para más tarde, qué Semana Santa queremos; con Celosía o sin ella, el aumento de la nómina de hermandades traerá consigo para la actual Semana de Pasión cambios muy notables. Es decir, la Semana Santa cordobesa necesita un plan integral, y desde aquí pensamos que debe hacerse con la mayor participación posible, y sobre todo con el protagonismo de las cofradías.

Las elecciones a la presidencia de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba se han pospuesto hasta el próximo mes de septiembre debido a la crisis del coronavirus. Esos comicios, previstos en un principio para este mismo mes de junio, deben renovar una junta directiva que en los últimos ocho años ha estado presida por Francisco Gómez Sanmiguel, ni que decir tiene que la sede de Isaac Peral tendrá en todos estos avatares mencionados un papel significativo, para bien o para mal, y que ha de liderar un tiempo que puede ser proceloso, a la hora de armonizar todos los intereses, casi siempre legítimos de las partes.

El mundo cofrade sabe a estas horas que la vicepresidenta de hermandades de penitencia de la institución, Doña Olga Caballero se ha postulado a través de un breve comunicado para suceder al actual presidente. Desde aquí aplaudo esa decisión, que demuestra ser valiente, pero al mismo tiempo creo que el futuro de nuestra Semana Santa necesita de un gran debate; con papeles sobre la mesa, con proyectos e ideas alternativos, y con formas de pensar que lo enriquezcan. Por eso entiendo que es imprescindible la salida al escenario de más actores, de personas que encabecen candidaturas sólidas y contrastadas, como seguro que hará la candidata ya postulada, con esto no prejuzgo su idoneidad para la presidencia. Yo voy más allá y lo que espero es que estas elecciones sean el marco adecuado para encarar los muchos desafíos que se abren ante el mundo cofrade, es por ello que una única candidatura me parece insuficiente para que el debate que he señalado se haga realidad

Como dije al principio el verano será tórrido y sofocante, en más de un sentido, esperemos también por el bien de todos que no sea igualmente desperdiciado.