David Torres confía en Juan Rodríguez y Rafael Giraldo como capataces de la Estrella y rechaza que los costaleros deban ser hermanos por obligación

David Torres continúa desvelando su proyecto para dirigir la Hermandad de la Estrella. Uno de los aspectos sobre los que aporta su visión es la cuadrilla costalera de la corporación de San Fernando de la que recuerda que «es una, tal y como cita el artículo 129.1 del régimen interno de a hermandad y tal como se conformó desde los inicios hace ya 23 años, si bien debe conllevar una total independencia en el trabajo del cuerpo de capataces en cada uno de los pasos».

Satisfecho con el trabajo de ambos capataces, Torres confirma que «los capataces de ambos pasos deben seguir siendo los actuales, Don Juan Rodríguez Aguilar para el paso de Nuestro Padre Jesús de la Redención, y Don Rafael Giraldo Abad para el paso de Nuestra Señora de la Estrella», ya que «el trabajo realizado y su buen hacer a lo largo de estos años, merecen nuestro reconocimiento y confianza, aunque siempre bajo las consigna que marque la Junta de Gobierno sobre forma de andar y de organización de la cuadrilla, sin que ésta entre por supuesto en temas técnicos».

Torres apuesta por que el enlace entre Junta de Gobierno, cuerpo de capataces y costaleros, esté conformado por «dos vocales, ambos hermanos y pertenecientes al paso de Cristo y al paso de Virgen», un trabajo encomendado a «Rafael A. Cañasveras Doblas para el paso de Cristo y Rafael Calleja Lozano para el paso de Virgen. Ellos serán los encargados de informar, motivar, fomentar y coordinar junto a los capataces esta gran familia». Una labor que debe desarrollarse a lo largo de todo el año, ya que «el contacto con los costaleros debe ser continuo, usando la comunicación telefónica, las RR.SS, u otros medios internautas (…), mostrando ese calor y esa unión que siempre nos debe caracterizar».

Otros de los aspectos esenciales de la propuesta de la candidatura de Torres, de acuerdo con el Régimen Interno de la hermandad, «además de por por propio convencimiento», es la creencia de que un costalero se tiene que hacer hermano por devoción, y no por obligación como ha sido la tendencia en estos últimos años». En este sentido, el candidato opina que «la juventud, que suele ir de la mano en los inicios de un costalero, hace a veces afrontar con verdaderas dificultades para estos el desembolso de una cuota de hermano, y con ello, no podemos hacerle peligrar la ilusión de pertenecer a esta cuadrilla o de “sentir” debajo de Nuestros Sagrados Titulares».

Además considera altamente positivo «proponer iniciativas tan exitosas como la donación de sangre, a la que llamaríamos “Cuadrilla de vida”, impulsada siempre para ayudar al prójimo y como ejemplo de cristiano comprometido con los demás, así como «actos de acercamiento hacia otra Hermandades, mediante colaboración entre sí, tales como la Hermandad del Santísimo Cristo y San Álvaro de Córdoba, cuyo Beato, se le considera el primer “costalero de Occidente”. Este acto tan humilde pero a la vez tan solemne, al que podemos convertirlo en tradición, consiste en la bajada del Cristo desde su camarín hasta el altar para sus cultos».

Desde el punto de vista de la integración del costalero en la vida de la hermandad, Torres entiende preciso «motivar al costalero para el acercamiento a la hermandad, para que asista a aquellos actos en los que Nuestros Sagrados Titulares, sean los referentes así como hacerlo partícipe de cuantas catequesis, actividades y convivencias desarrolle nuestra hermandad a lo largo del año, independientes de aquéllas que se puedan hacer a nivel particular de cuadrilla, para así crear ese lazo de unión costalero-hermandad que tanto se necesita».

Finalmente, desde el punto de vista de la financiación, la candidatura propone que «los proyectos que se marque la cuadrilla de costaleros, que hasta ahora se sufragaban a través de la venta de papeletas, cornucopias, barras benéficas, etc., deben hacerse de manera voluntaria, pero buscando el firme compromiso de realizar el proyecto, buscando la misma (cuadrilla), el mejor modo para la consecución del mismo».